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Archivos diarios: julio 7, 2013

Los ejércitos secretos de la OTAN: La guerra secreta en España

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Washington y Londres, que no habían tenido el menor escrúpulo en permitir que el general Franco acabara con la República Española, tampoco tuvieron el menor reparo en establecer una alianza con el Caudillo. Madrid se convirtió en la base de retaguardia de diversas organizaciones criminales y en Las Palmas incluso se abrió un centro de entrenamiento para la guerra secreta. Como la dictadura franquista se mantenía en el poder únicamente gracias al apoyo de los anglosajones, todos los miembros de su gobierno provenían del Gladio. Al morir el Caudillo, la condición previa del tránsito hacia la democracia fue que se mantuvieran las bases militares estadounidenses en España y que el país se incorporara a la OTAN. El Gladio pasó entonces a la clandestinidad, sin abandonar por el poder.

Este artículo es la continuación de:
1. «Cuando el juez Felice Casson reveló la existencia del Gladio…»
2. «Cuando se descubrió el Gladio en los Estados europeos…»
3. «Gladio: Por qué la OTAN, la CIA y el MI6 siguen negando»
4. «Las cloacas de Su Majestad»
5. « La guerra secreta, principal actividad de la política exterior de Washington »
6. « La guerra secreta en Italia »
7. « La guerra secreta en Francia »

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El Fuhrer Adolfo Hitler y el Caudillo Francisco Franco.

En el caso de España, la guerra de la derecha contra la izquierda y los comunistas no se desarrolló en forma de guerra secreta. Fue una guerra abierta y brutal que duró 3 años y dejó 600 000 víctimas en total, tantas como la Guerra de Secesión en Estados Unidos. El historiador Víctor Kiernan observa con bastante agudeza que un «ejército, supuestamente encargado de garantizar la seguridad de la nación, puede comportarse a veces como un perro guardián que muerde a la gente que debería proteger». Pudiera pensarse que ese análisis se inspira en los ejércitos secretos stay-behind. Con esa frase. Kiernan describía sin embargo el principio de la Guerra Civil española, que comenzó el 17 de julio de 1936, cuando un pequeño grupo de militares conspiradores trataron de tomar el poder. Cierto es que «los generales españoles tienen, al igual que sus primos de Sudamérica, la mala costumbre de meterse en política» [1].

El golpe de Estado militar del general Franco y sus cómplices se produjo después de que la izquierda reformadora de Manuel Azada ganara las elecciones del 16 de febrero de 1936 y aplicara numerosos programas a favor de las capas más desfavorecidas de la sociedad. Para la poderosa y mal controlada casta militar española, España estaba entonces a punto de caer en manos de los socialistas, los comunistas, los anarquistas y otros izquierdistas anticlericales. Muchos, en las filas del ejército español, estaban convencidos de que tenían que salvar el país de la amenaza roja del comunismo que provocaba purgas y asesinatos masivos en la URSS de Stalin. Algunos historiadores, entre ellos el propio Kiernan, son menos indulgentes cuando analizan las causas de la guerra de España. Estiman que «los culpables no podían estar más a la vista (…) El caso de España es muy sencillo. Un gobierno democráticamente electo fue derrocado por el ejército. No era difícil tomar partido. De un lado, los pobres. Del otro, los fascistas, los poderosos, los grandes terratenientes y la Iglesia.» [2]

En Grecia, el putsch de 1967 permitió a los militares tomar el poder en menos de 24 horas. Pero en la España de 1936, la oposición de la población civil española fue tan masiva que la República luchó por espacio de 3 años antes de que Franco lograra instaurar la dictadura militar. La lucha fue larga e intensa, no sólo porque numerosos ciudadanos tomaron las armas contra el ejército sino también porque 12 Brigadas Internacionales se formaron espontáneamente para respaldar la resistencia republicana contra Franco. Hecho único en la historia mundial, jóvenes idealistas, hombres y mujeres, provenientes de más de 50 países, se incorporaron voluntariamente a las Brigadas Internacionales, que reunieron finalmente entre 30 000 y 40 000 miembros. La mayor parte eran obreros, pero había también profesores, enfermeras, estudiantes y poetas que iban a luchar por España. «Era realmente muy importante estar allí, en aquel momento histórico, y ayudar. Realmente fueron los años más importantes de mi vida», comenta, 60 años más tarde, Thora Craig, una enfermera británica nacida 1910. Robert James Peters, nacido en 1914, yesista de profesión, declaró: «Si alguna vez hice algo útil en mi vida, seguramente fue aquello.» [3]

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Miembros de las Brigadas Internacionales (en este caso, de la Brigada Lincoln).

A pesar del apoyo de las Brigadas Internacionales, los socialistas y comunistas españoles no lograron impedir el golpe de Estado de Franco ya que este último tuvo el respaldo de Mussolini y de Hitler, además de beneficiarse con la decisión de no intervenir que tomaron los gobiernos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Estimando que el comunismo español era para ellos más peligroso que un dictador fascista, los mencionados gobiernos asistieron impávidos a la muerte de la República Española. En el contexto de los primeros momentos de la Segunda Guerra Mundial, mucho se escribió sobre el fracaso de los primeros ministros del Reino Unido y Francia –Chamberlain y Daladier– en detener a Hitler y Mussolini en septiembre de 1938. Pero hubo bastante menos comentarios sobre el silencioso respaldo de Londres y París al anticomunismo italiano y alemán. Mientras la Unión Soviética armaba a los defensores de la República española, Hitler y Mussolini enviaron a España más de 90 000 soldados armados y entrenados. La aviación alemana fue además responsable de verdaderas masacres, como el bombardeo contra la aldea de Guernica, inmortalizado por Picasso. Como resultado, el gobierno británico enterró definitivamente la República Española, el 27 de febrero de 1939, al otorgar su definitivo reconocimiento al régimen de Franco. Al garantizar la neutralidad de España en la futura guerra, Hitler y Mussolini garantizaban también la seguridad de su flanco oeste. Mientras la lucha contra el comunismo seguía desarrollándose a escala europea con los repetidos intentos hitlerianos de invasión contra la Unión Soviética –intentos fracasados, pero al precio de un considerable número de víctimas–, el dictador Franco devolvió el favor a las potencias del Eje enviando su División Azul a Rusia a luchar junto a la Wehrmacht.

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El general Francisco Franco (al centro) con el general Emilio Mola (a la derecha).

Después de la Segunda Guerra Mundial, los enemigos comunistas internos en Europa Occidental eran comúnmente llamados «Quintas Columnas». Aquel término había sido utilizado originariamente para designar los ejércitos secretos fascistas durante la guerra civil española y el primero en utilizarlo fue el general franquista Emilio Mola. Como en octubre de 1936 –3 meses después del golpe de Estado de Franco– Madrid seguía en manos de los republicanos y de las Brigadas Internacionales, Franco ordenó a Mola tomar la capital combinando la astucia y la fuerza bruta. Horas antes del asalto, en una manipulación que se hizo legendaria, Mola anunció a la prensa que disponía de 4 columnas, en espera fuera de la ciudad, y que una «quinta columna» de partidarios de Franco ya se encontraba dentro de Madrid. Al no portar uniformes ni insignias y ser así capaces de moverse sin problemas entre los enemigos de Franco, los miembros de aquella «quinta columna» infiltrada eran, según Mola, los más temibles de todos sus combatientes.

Aquella estrategia resultó eficaz ya que sembró el miedo y la confusión entre los comunistas y los socialistas que defendían Madrid. «La policía emprendió en la noche de ayer un registro sistemático en todos los inmuebles de Madrid en busca de rebeldes [franquistas]», reportó el New York Times al día siguiente de la declaración de Mola. Aquellas órdenes eran resultado «aparentemente de un reciente anuncio del general Emilio Mola a través de la emisora radial de los rebeldes. Afirmó que contaba con 4 columnas de tropas posicionadas fuera de la ciudad y con una quinta columna que esperaba la entrada [de las anteriores], escondida dentro de la capital.» [4] A pesar de que el asalto dirigido por el general Mola resultó en definitiva un fracaso, el temor a la famosa quinta columna de hombres de la extrema derecha persistió a lo largo de toda la guerra. Mike Economides, un comandante chipriota de las Brigadas Internacionales, acostumbraba a informarle a los nuevos reclutas que la guerra de España se estaba librando en dos frentes, con «el enemigo delante y la quinta columna detrás» [5].

El término «quinta columna» sobrevivió a la guerra civil española y sirvió desde entonces para designar a los ejércitos secretos o grupos subversivos armados que operan clandestinamente dentro de la zona de influencia de su enemigo. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler creó quintas columnas nazis encargadas de preparar el terreno, en Noruega y en otros países, para facilitar la invasión por parte del ejército regular alemán. Después de derrotar a Alemania, el bloque occidental y la OTAN se adueñaron de la expresión y la adaptaron al contexto de la guerra fría. El término «quinta columna» se empleó entonces para designar los ejércitos secretos comunistas. Muy pronto los especialistas en operaciones de guerra clandestina denunciaron «la rapidez del “mundo libre” en permitir que proliferaran en su territorio las quintas columnas comunistas» [6]. No fue hasta 1990 que finalmente se supo que probablemente la mayor red de quintas columnas de la historia era la red stay-behind de la OTAN.

Franco gobernó España con mano de hierro. Desde 1936 hasta su muerte, en 1975, no se organizó ni una elección libre en España. Entre los arrestos arbitrarios, los simulacros de juicios, la tortura y los asesinatos, era mínimo el peligro de que los comunistas o los socialistas lograran ganar influencia. Es por ello que al ser interrogado sobre la existencia de Gladio en España, Calvo-Sotelo, quien había sido primer ministro entre febrero de 1981 y diciembre de 1982, respondió con una mezcla de ironía y amargura que bajo la dictadura de Franco «Gladio era el gobierno». Alberto Oliart, ministro de Defensa del gobierno de Calvo-Sotelo, hizo una observación similar al calificar de «pueril» el hecho de preguntarse si la España franquista también había tenido un ejército secreto de extrema derecha ya que «aquí, Gladio era el gobierno» [7].

En el contexto de la guerra fría, Washington no se alió inmediatamente al criminal Franco. Por el contrario, después de las muertes de Hitler y de Mussolini, algunos elementos de la OSS estimaban que la siguiente etapa de la lucha antifascista era lógicamente el derrocamiento del Caudillo. Fue así que, en 1947, precisamente en momentos en que acababa de crearse la CIA, la OSS emprendió la «Operación Banana». Anarquistas catalanes recibieron entonces ciertas cantidades de armas y desembarcaron en las costas españolas con el objetivo de derrocar el régimen franquista. Parece, sin embargo, que no hubo entre los anglosajones un verdadero consenso en cuanto a la necesidad política de deshacerse de Franco, a quien algunos, en Londres y Washington, veían más bien como una importante carta de triunfo. Finalmente, el MI6 británico acabo informando a los servicios secretos españoles sobre la existencia de la Operación Banana. Los rebeldes fueron arrestados y fracasó así el «contragolpe de Estado» [8].

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El almirante español Carrero Blanco, miembro del Opus Dei y oficial de enlace de Gladio, presta juramento sobre la Biblia ante el Caudillo Franco junto a su gobierno.

En 1953, Franco consolidó su posición en la escena internacional al firmar con Washington un pacto que permitía a Estados Unidos el despliegue de misiles, tropas, aviones y antenas SIGINT (Signals Intelligence) en territorio español. En reciprocidad, Estados Unidos sacó a España de su aislamiento internacional convirtiéndola en 1955, a pesar de la oposición de muchos países, comenzando por la Unión Soviética, en miembro de la Organización de Naciones Unidas. Como muestra de respaldo a la «muralla contra el comunismo» que era España, el secretario de Estado John Foster Dulles, hermano del director de la CIA Allen Dulles, se reunió con Franco en diciembre de 1957 y el hombre de confianza del Caudillo, Carrero Blanco, puso especial cuidado en cultivar las relaciones entre la dictadura española y la CIA. A fines de los años 1950, «las relaciones se habían fortalecido, convirtiendo el aparato de inteligencia de Franco en uno de los mejores aliados de la CIA en Europa» [9].

Al igual que los dictadores de Latinoamérica, Franco se había convertido en un aliado de Washington. Tras las bien cerradas puertas de una oficina de enlace político situada en los pisos superiores de la embajada de Estados Unidos en Madrid, el jefe de la estación local de la CIA y su equipo de acción clandestina seguían de cerca la vida política española y la moldeaban. Siguiendo el comportamiento típico de los oligarcas, Franco se enriqueció y garantizó su control sobre el poder instaurando una jerarquía basada en los privilegios y la corrupción. Autorizaba la obtención de enormes beneficios provenientes de negocios sucios a sus más cercanos colaboradores, quienes a su vez beneficiaban a sus propios subordinados, y así sucesivamente… Toda la estructura del poder militar tenía que contar con la aprobación del Caudillo y dependía de él para sobrevivir [10].

En ese contexto, el ejército y los servicios secretos españoles prosperaron fuera de todo control y se dedicaron al tráfico de armas y de estupefacientes, así como al terrorismo en la misma escala que al contraterrorismo. La dictadura de Franco no disponía de uno sino de 3 ministerios de Defensa: uno para las fuerzas terrestres, otro para la fuerza aérea y otro más para la marina de guerra. Cada uno de aquellos 3 ministerios tenía su propio servicio de inteligencia: Segunda Sección Bis para el ejército terrestre, Segunda Sección Bis para la fuerza aérea y el Servicio de Información Naval (SEIN) para la marina de guerra. El Estado Mayor español (Alto Estado Mayor, AEM), dirigido por el propio Franco, tenía además su propio servicio secreto, el SIAEM (Servicio de Información del Alto Estado Mayor). Coronando todo ese conjunto, el ministerio del Interior dirigía también dos servicios: la Dirección General de Seguridad (DGS) y la Guardia Civil [11].

En 1990 se descubrió que agentes de los servicios secretos españoles habían codirigido, junto a la CIA, una célula del Gladio español en Las Palmas, Islas Canarias. La base fue construida al parecer en 1948 y estuvo operando durante los años 1960 y 1970. Agentes del servicio de inteligencia de las fuerzas terrestres parecen haber estado profundamente implicados en la red secreta stay-behind. André Moyen, quien fue miembro del SDRA, la inteligencia militar belga, de 1938 a 1952, afirmó que la Segunda Bis estaba siempre «muy bien informada sobre el Gladio» [12]. El historiador francés Roger Faligot confirmó las declaraciones de Mouen y subrayó que, en los años 1950, el ejército secreto español había estado bajo la dirección del cónsul de los Países Bajos Herman Laatsman, quien era «muy amigo, al igual que su esposa, de André Moyen» [13]. Una segunda confirmación llegó de Italia, donde el coronel Alberto Vollo declaró en 1990 que «en los años 1960 y 1970 existía efectivamente en Las Palmas, Islas Canarias, un centro de entrenamiento del Gladio dirigido por instructores americanos. En el mismo lugar había también instalaciones SIGINT americanas.» [14]

André Moyen aceptó responder a las preguntas del diario comunista belga Drapeau Rouge. En momentos en que la guerra fría estaba llegando a su fin, Moyen confirmó así a sus antiguos enemigos que, durante años de servicio activo, él mismo había participado directamente en la Operación Gladio y en misiones secretas contra los partidos comunistas de numerosos países. Contó este ex agente lo mucho que le había sorprendido que los servicios secretos españoles no fuesen objeto de una investigación más profunda ya que él sabía de fuentes fidedignas que dichos servicios habían desempeñado «un papel crucial en el reclutamiento de los agentes del Gladio» [15]. Según el testimonio de Moyen, en septiembre de 1945, el ministro belga del Interior Vleeschauwer lo había enviado a una reunión con el ministro del Interior italiano Mario Scelba, con la misión de elaborar estrategias destinadas a impedir que los comunistas lograran llegar al poder. Más tarde, Francia había mostrado el mismo interés y el ministro francés del Interior Jules Moch había puesta a Moyen en contacto con el director del SDECE, Henri Ribiere. El ex agente del SDRA afirmó haberse reunido también, en los años 1950 y con la mayor discreción, con altos militares de la neutral Suiza [16].

Declaró Moyen que sus primeros contactos con la rama española de la red Gladio databan de octubre de 1948, época en que «una célula de la red operaba en Las Palmas», Islas Canarias. Oficialmente, Moyen había sido enviado a Canarias para investigar un fraude vinculado a un combustible enviado por vía marítima desde Bélgica hacia el Congo vía las Islas Canarias. Según el testimonio de Moyen «El fraude beneficiaba a los representantes de las más altas autoridades españolas y nosotros descubrimos además un importante tráfico de drogas». Cuando Bélgica reveló la existencia de aquel tráfico, el dictador Franco envió «dos agentes de la Segunda Bis» del Estado Mayor encargados de ayudar en la investigación. «Aquellos hombres estaban muy bien informados, fueron de gran ayuda para mí», recuerda Moyen. «Hablábamos de montones de cosas y tuve la oportunidad de comprobar que estaban muy al corriente de la red Gladio» [17].

En 1968, Franco tuvo también que hacer frente al movimiento internacional de protesta de los estudiantes. Por temor a la aparición de manifestaciones masivas, el ministro de Educación de España pidió al jefe del SIAEM, el general Marcos, que organizara operaciones secretas contra las universidades. En 1968, el almirante Carrero Blanco, muy cercano a la CIA, creó en el seno del SIAEM una nueva unidad especial de guerra secreta bautizada como OCN cuyo blanco eran los estudiantes, los profesores y el movimiento revolucionario social en su conjunto. Después de varias operaciones exitosas, Carrero Blanco decidió, en marzo de 1972, convertir la subdivisión OCN del SIAEM en un nuevo servicio secreto denominado SECED (Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno), servicio que puso bajo el mando de José Ignacio San Martín López, quien ya dirigía la OCN desde 1968 [18]. Según el autor especializado en el Gladio Pietro Cedomi, el SECED mantenía estrechos vínculos con el ejército stay-behind español, numerosos agentes eran miembros de ambas organizaciones a la vez, y el ejército secreto participó en la represión desencadenada contra los estudiantes y los profesores opositores [19].

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El teniente coronel SS Otto Skorzeny adquirió toda una reputación de especialista en operaciones comando durante la Segunda Guerra Mundial. Su logro más importante fue la organización del rescate de Benito Mussolini, la Operación Eiche. Durante la guerra fría, Skorzeny creó la empresa de mercenarios Paladin Group, basada en España. Realiza entonces operaciones secretas para el Gladio y para otros clientes, como los coroneles griegos, el régimen sudafricano del apartheid, el coronel Kadhafi y el SDECE francés de Jacques Foccart. Trabaja también para transnacionales como Cadbury Schweppes y Rheinmetall.

Durante la guerra fría, la dictadura de Franco dio refugio a numerosos terroristas de extrema derecha que habían participado en la guerra secreta contra el comunismo en Europa Occidental. En enero de 1984, el extremista italiano Marco Pozzan, miembro de la organización Ordine Nuovo, reveló al juez Felice Casson, el magistrado que descubrió la existencia de los ejércitos secretos, que una verdadera colonia de fascistas italianos se había establecido en España durante los últimos años del régimen franquista. Más de 100 conspiradores habían huido de Italia después del fracaso del golpe de Estado neofascista del príncipe Valerio Borghese, en diciembre de 1970. Los partidarios de la extrema derecha, incluyendo al propio Borghese así como a Carlo Cicuttini y Mario Ricci, se habían reagrupado en España bajo la dirección del notorio terrorista internacional Stefano Delle Chiaie, cuyos hombres habían ocupado el ministerio italiano del Interior durante el fallido golpe de Estado.

En España, Delle Chiaie se vinculó a los fascistas de otros países europeos, como el ex nazi Otto Skorzeny; el ex oficial francés, miembro de la OAS y cercano al Gladio Yves Guerain-Serac y el director de Aginter Press, agencia de prensa ficticia basada en Portugal que servía de pantalla para la CIA. Los servicios secretos de Franco empleaban a Skorzeny como «consultor en seguridad» y contrataron a Delle Chiaie para perseguir a los opositores de Franco en España y en el exterior. Delle Chiaie organizó un millar de operaciones sangrientas, entre las que se cuentan unos 50 asesinatos. La guerra secreta en España consistió esencialmente en asesinatos y la realización de actos de terrorismo. Los miembros del ejército secreto de Delle Chiaie, como Aldo Tisei, confesaron posteriormente ante magistrados italianos que durante su exilio en España habían perseguido y asesinado militantes antifascistas españoles por encargo de los servicios secretos de España [20].

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Stefano Delle Chiaie, fundador de Avanguardia Nazionale, miembro de la logia Propaganda Due (P2), dirigente de la World Anti-Communist League. Perpetró numerosos asesinatos y torturas en el marco de la Operación Cóndor en Argentina, Bolivia y Chile.

Marco Pozzan, quien huyó de España a principios de los años 1970, reveló que «Caccola», como apodaban a Delle Chiaie, recibía muy buena paga por los servicios que prestaba en España. «Hacía viajes muy costosos, siempre en avión, incluyendo vuelos transatlánticos. Caccola recibía casi siempre el dinero de los servicios secretos y de la policía española.» Entre los blancos del fascista se hallaban los terroristas de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) que luchaban por la independencia del país vasco. Por orden de Caccola, agentes subversivos se infiltraron en las células de ETA y entre sus simpatizantes. «Sabemos que Caccola y sus hombres actuaron contra los autonomistas vascos por orden de la policía española», recordó Pozzan. «Yo recuerdo que durante una manifestación en Montejurra, Caccola y su unidad organizaron una batalla entre dos movimientos políticos opuestos. Para que no se pudiera acusar a la policía española de intervenciones violentas injustificadas, Caccola y su unidad tenían que provocar e instaurar el desorden. Aquel día incluso hubo varios muertos. Fue en 1976.» [21]

En 1975, después del fallecimiento de Franco, Delle Chiaie comprendió que España había dejado de ser un lugar seguro y se fue a Chile. Allí lo reclutó Pinochet, el dictador chileno aupado por la CIA. En el marco de la Operación Cóndor, Pinochet le ordenó perseguir y matar a los opositores chilenos en todo el continente latinoamericano. Caccola se fue después a Bolivia, donde formó escuadrones de la muerte y desencadenó nuevamente una «violencia sin límites». Nacido en 1936, Stefano Delle Chiaie sigue siendo hoy el más conocido de los terroristas miembros de los ejércitos secretos que combatieron el comunismo en Europa y en el mundo durante la guerra fría. Este fascista fue la pesadilla de los movimientos de izquierda del mundo entero, pero después de su huida de España prácticamente no volvió más al Viejo Continente, excepto en 1980, cuando la policía italiana sospecha que volvió a su país natal para perpetrar el atentado de la estación de Bolonia. El 27 de marzo de 1987 este intocable mercenario fue finalmente arrestado en Caracas por los servicios secretos venezolanos, a los 51 años. En sólo pocas horas, agentes de los servicios secretos italianos y de la CIA llegaron a Caracas. Caccola no expresó ningún remordimiento, pero señaló en pocas palabras que muchos gobiernos lo habían protegido durante su guerra contra la izquierda a cambio de que él ejecutara para ellos ciertas misiones: «Hubo atentados. Eso es un hecho. Los servicios secretos enmascararon las pistas. Eso es otro hecho.» [22]

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El 20 de diciembre de 1973, los nacionalistas vascos de ETA ejecutaron al almirante Carrero Blanco. Su automóvil blindado Dodge Dart GT 3700 activó una mina que lo lanzó a 35 metros de altura. Carrero Blanco murió a causa del impacto provocado por el aplastamiento del vehículo.

En junio de 1973, sintiendo la proximidad de su propio fin, Franco había nombrado primer ministro a Carrero Blanco, su oficial de enlace con la CIA y gran arquitecto de sus servicios secretos. Pero la mayoría de la población odiaba a Carrero Blanco, debido a sus métodos brutales, y este murió en diciembre del mismo año cuando su automóvil hizo estallar una mina de ETA. Considerada hasta aquel momento como «folklórica», la organización terrorista franco-española ETA se convirtió entonces, como resultado del asesinato del primer ministro español, en un peligroso enemigo del Estado.

Después de la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, la transformación del aparato español de seguridad resultó difícil. El SECED (Servicio Central de Documentación de la Defensa), que era el más conocido de los servicios secretos de España, fue rebautizado como CESID (Centro Superior de Información de la Defensa). Su primer director, el general José María Burgón López-Doriga, se ocupó sin embargo de que el nuevo órgano se conformara esencialmente con ex agentes del SECED. De esa manera, la guerra secreta desatada con la complicidad de los extremistas italianos podía continuar, como subrayó la prensa en 1990, cuando se descubrió la existencia de los ejércitos secretos: «Hace una semana, el diario español El País descubrió el último vínculo conocido entre España y la red secreta. Carlo Cicuttini, cercano del Gladio, participó activamente en el atentado de la estación de Atocha, en Madrid, en enero de 1977.» «Después vino el ataque de un comando de extrema derecha contra la oficina de un abogado cercano al partido comunista, [atentado] que dejó 5 muertos. El hecho provocó pánico, (…) porque se temía que fuera el comienzo de una nueva serie de atentados tendientes a obstaculizar el proceso de transición democrática en España.» [23]

El guerrero de la sombra de extrema derecha Cicuttini había huido a España en un avión militar después del atentado dinamitero de Peteano, en 1972. Fue precisamente al investigar ese atentado años después que el juez Felice Casson logró llegar hasta el terrorista de extrema derecha Vincenzo Vinciguerra y el ejército secreto, lo cual llevó al descubrimiento de la red europea Gladio. En España, Cicuttini se había puesto al servicio de la guerra secreta de Franco quien, en pago, lo protegía de la justicia italiana. En 1987, esta última lo condenó a cadena perpetua por su participación en el atentado de Peteano. Sin embargo, como síntoma de la persistente influencia que su aparato militar seguía ejerciendo por debajo de la mesa, la España ya convertida en democracia se negó a entregarlo a las autoridades italianas alegando que, al casarse con la hija de un general español, Cicuttini se había convertido en ciudadano español. No fue hasta abril de 1998, a la edad de 50 años, que el terrorista fue finalmente arrestado en Francia y extraditado a Italia [24].

Como todos los ejércitos secretos de Europa Occidental, la red anticomunista española se mantenía sistemáticamente en estrecho contacto con la OTAN. En 1990, al estallar el escándalo, el general italiano Gerardo Serravalle, quien dirigió el Gladio en su país desde 1971 hasta 1974, escribió un libro sobre la rama italiana del ejército secreto de la OTAN [25]. Serravalle contaba en dicho libro que, en 1973, los responsables de los ejércitos secretos de la alianza atlántica se habían reunido en el CPC, en Bruselas, en el marco de un encuentro extraordinario para discutir la admisión de la España franquista en el seno del Comité. Los servicios secretos militares franceses y la muy influyente CIA defendieron al parecer la admisión de la red española mientras que Italia, representada por Serravalle, se opuso porque se sabía que la red española estaba protegiendo en aquella época a varios terroristas italianos. «Nuestras autoridades políticas se hubieran visto en una situación especialmente delicada ante el Parlamento», escribe el general en su libro, de haberse sabido no sólo que Italia mantenía un ejército secreto sino que, además, colaboraba estrechamente con la red clandestina española que albergaba y protegía a terroristas italianos. Por lo tanto, España no fue admitida oficialmente en el CPC [26].

En una segunda reunión del CPC, esta vez en París, los representantes de los servicios secretos de Franco estuvieron nuevamente presentes. Aseguraron que España merecía integrar el centro de comando del Gladio ya que hacía mucho que había autorizado a Estados Unidos el estacionamiento de sus misiles nucleares en territorio español y la entrada de los navíos de guerra y los submarinos estadounidenses en puertos españoles sin haber recibido nunca nada a cambio de parte de la OTAN. Teniendo en cuenta la barrera natural que constituyen los Pirineos y la distancia que separaba España de las fronteras de la URSS, es probable que el desarrollo de capacidades de resistencia en caso de ocupación no fuese el principal objetivo de los agentes de los servicios secretos españoles presentes en aquella reunión. Es más probable que su objetivo fuera disponer de una red secreta operativa para luchar contra los socialistas y los comunistas españoles. «En cada reunión hay una “hora de la verdad”. Sólo hay que esperarla», explica Serravalle. «Es el momento en que los delegados de los servicios secretos, relajados ante una botella o una taza de café, están más dispuestos a hablar con franqueza. En París, aquel momento llegó durante la pausa del café. Me acerqué a uno de los representantes españoles y empecé por decirle que su gobierno quizás había sobrestimado la envergadura de la amenaza comunista proveniente del este. Yo quería provocarlo. Pareció muy sorprendido y reconoció que España tenía un problema con los comunistas (“los rojos”). Por fin sabíamos la verdad.» [27]

España se convirtió oficialmente en miembro de la OTAN en 1982. Pero el general italiano Serravalle reveló que contactos no oficiales habían tenido lugar mucho antes de esa fecha. Según Serravalle, España «no entró por la puerta sino por la ventana». Por invitación de Estados Unidos, el ejército secreto español había participado, por ejemplo, en un ejercicio stay-behind bajo el mando de las fuerzas estadounidenses realizado en Baviera, en marzo de 1973 [28]. Parece además que el Gladio español también formó parte, bajo el nombre codificado de «Red Quantum», del segundo órgano de mando en el seno de la OTAN, el CC. «Cuando España se integró a la OTAN en 1982, su estructura stay-behind cercana al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), sucesora del SECED, se incorporó al ACC», precisó Pietro Cedoni, autor especializado en Gladio. «Eso provocó conflictos en el seno del Comité. Los italianos del SISMI [los servicios secretos militares de Italia] acusaban esencialmente a los españoles de respaldar indirectamente a los neofascistas italianos a través de su red stay-behind “Red Quantum”.» [29]

No es posible afirmar con certeza que los socialistas españoles del primer ministro Felipe González, quien llegó al poder en 1982, conocían aquel programa de colaboración con la OTAN. El nuevo gobierno democrático se mostraba, en efecto, especialmente desconfiado hacia el CESID, que dirigía el coronel Emilio Alonso Manglano y sobre el que no tenían prácticamente ningún control. En agosto de 1983 se supo que agentes del CESID escuchaban clandestinamente las conversaciones de los ministros socialistas desde los sótanos de la sede del gobierno. A pesar del escándalo que aquello provocó, Manglano logró conservar su puesto. En 1986, cuando España fue aceptada en la Comunidad Europea luego de una notable transición democrática, muchos esperaban que el antiguo aparato de los servicios secretos fuera finalmente derrotado y puesto bajo estricto control del gobierno. Pero aquella esperanza, existente también en muchos otros países de Europa Occidental, fue barrida por el descubrimiento de la red de ejércitos stay-behind conocida como Gladio.

Cuando la prensa comenzaba a interesarse de cerca por los ejércitos secretos, a finales de 1990, el diputado comunista español Carlos Carnero sospechó con toda razón que España había sido una de las principales bases del Gladio y que había acogido a neofascistas de numerosos países, quienes gozaron de la protección del aparato estatal franquista. La sospecha de Carlos Carnero fue confirmada por Amadeo Martínez, un ex coronel que había tenido que dejar el ejército español por las cosas que decía y que declaró a la prensa en 1990 que bajo el régimen de Franco España había sido efectivamente base de una estructura tipo Gladio que había realizado, entre otras operaciones dignas de condena, acciones de espionaje contra opositores políticos [30]. La televisión estatal transmitió entonces un reportaje sobre Gladio que confirmaba que agentes de la red habían venido a España a entrenarse bajo la dictadura de Franco. Un oficial italiano familiarizado con los ejércitos secretos testimoniaba que soldados de la red stay-behind de la OTAN se habían entrenado en España desde 1966 –y quizás antes de ese año– hasta mediados de los años 1970. El ex agente afirmaba que él mismo se había entrenado, al igual que 50 de sus compañeros de armas, en la base militar de Las Palmas, Islas Canarias. Según él, la mayoría de los instructores de Gladio eran estadounidenses [31].

Pero era evidente que no todos estaban tan bien informados. Javier Rupérez, primer embajador de España ante la OTAN, de junio de 1982 a febrero de 1983, afirmó a la prensa que nada sabía de Gladio. Rupérez, entonces miembro del conservador Partido Popular y director de la Comisión de Defensa, declaró: «Nunca supe nada sobre ese tema. Yo no tenía la menor idea de las cosas de las que me estoy enterando ahora al leer los periódicos.» Fernando Morán, ministro socialista de Relaciones Exteriores hasta julio de 1985, dijo ante las cámaras que no sabía nada de Gladio: «Nunca durante mis años en el ministerio ni en cualquier otro momento me llegó la menor información, indicación o rumor sobre la existencia de Gladio ni de nada por el estilo.» [32]

El diputado Antonio Romero, miembro del partido opositor Izquierda Unida (IU) se interesó mucho en el misterioso asunto y se puso en contacto con varios ex agentes implicados. Llegó a la convicción de que aquella red secreta también había operado en España y que había «actuado contra militantes comunistas y anarquistas, específicamente entre los mineros de Asturias y los nacionalistas catalanes y vascos» [33]. El 15 de noviembre, Romero pidió por lo tanto al gobierno español del primer ministro socialista Felipe González y al ministro de Defensa Narcís Serra que explicaran con exactitud qué papel había desempeñado España en el marco de la Operación Gladio y los ejércitos stay-behind de la OTAN. Al día siguiente, Felipe González declaró a la prensa que «ni siquiera había pensado» que España pudiese desempeñar algún papel en la Operación Gladio [34]. Pero Romero no se dio por satisfecho con aquella respuesta y formuló entonces 3 preguntas muy precisas. La primera fue: «En su condición de miembro de la alianza [atlántica], ¿tiene el gobierno español intenciones de pedir a la OTAN explicaciones sobre las actividades y la existencia de una red Gladio?» La segunda pregunta también tenía que ver con la OTAN. Romero quería saber si el ejecutivo español pensaba abrir «un debate y una investigación sobre las actividades de Gladio a nivel de los ministros de Defensa, de los ministros de Relaciones Exteriores y de los primeros ministros de los países miembros de la OTAN». Para terminar, el diputado preguntaba si el gobierno español creía posible una traición de la OTAN en la medida en que «ciertos países han operado a través de Gladio sin que se le informara a España en el momento de su entrada al Tratado [en 1982]» [35].

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El Caudillo había previsto la restauración de la monarquía para después de su muerte y había escogido al joven Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias como futuro rey de España. Pero el régimen se había hecho anacrónico, por lo que Washington decidió favorecer la integración de España a la naciente Unión Europea y obligó al joven rey a dirigir la transición democrática, con la condición de que mantuviera las bases militares estadounidenses y entrara en la OTAN.

Al día siguiente, los diarios españoles anunciaban en primera plana: «Los servicios secretos españoles mantenían estrechos vínculos con la OTAN. [El ministro de Defensa] Serra ordena una investigación sobre la red Gladio en España.» El tema era explosivo para la frágil democracia española. Citando fuentes anónimas, la prensa reveló que «activistas [de Gladio] habían sido reclutados en las filas del ejército y de la extrema derecha». Serra dio muestras de gran incomodidad y en su primera respuesta a los periodistas se apresuró a precisar que «cuando llegamos al poder en 1982 no encontramos nada por el estilo» y agregó que fue así «probablemente porque nos incorporamos a la OTAN muy tarde, cuando disminuía la intensidad de la guerra fría». Serra aseguró además a la prensa que, en respuesta a las preguntas del diputado Romero, él mismo había ordenado la apertura de una investigación de su propio ministerio para sacar a la luz las posibles conexiones entre España y Gladio. Pero fuentes cercanas al gobierno revelaron a los periodistas que la investigación interna estaba más destinada a enmascarar los hechos que a revelarlos ya que el objetivo anunciado era «confirmar que esa organización específica no había operado en España» [36]. Serra, que quería sobre todo enterrar el asunto, había puesto la investigación en manos del CESID, detalle revelador ya que el sospechoso investigaba así su propio crimen.

Así que nadie se sorprendió cuando, el 23 de noviembre de 1990, respondiendo a la solicitud de Romero, Narcís Serra anunció al parlamento español que, según los resultados de la investigación que había realizado el CESID, España nunca había formado parte de la red secreta Gladio «ni antes ni después de la llegada de los socialistas al poder». Prudentemente, el ministro agregó: «Se ha hablado de contactos durante los años 1970, pero resultará muy difícil para los servicios actuales determinar la naturaleza exacta de esos contactos.» Serra, quien adoptaba un discurso cada vez más ambiguo, llamó a los diputados a confiar en su propio «buen sentido» más que en los documentos, los testimonios, los hechos y las cifras disponibles: «Dado que en aquella época España no era miembro de la OTAN, el buen sentido nos sugiere que no puede tratarse de vínculos muy estrechos.» Aquello no fue del agrado de la prensa española, la que replicó que el ministro de Defensa estaba haciendo propaganda o simplemente no conocía ni controlaba su propio ministerio [37].

Romero no juzgó satisfactorias las respuestas de Serra e insistió en que se interrogara al director del CESID de aquella época. «Si el CESID no sabe nada de todo esto, hay que expulsar al general Manglano», concluyó Romero ante los periodistas. En efecto, Manglano no sólo era el jefe del CESID sino también el delegado español ante la OTAN en materia de seguridad. El escándalo alcanzó su punto más álgido cuando, a pesar de los pedidos del parlamento, Manglano simplemente se negó a responder. Furioso, Romero dedujo que era evidente que, en España, «las más altas autoridades militares están implicadas en el caso Gladio» [38].

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Leopoldo Calvo-Sotelo (1926-2008), presidente [primer ministro] del gobierno español de 1981 a 1982.

Después de comprobar el fracaso del gobierno de la época en revelar la verdad, la prensa española se volvió hacia el más alto dignatario ya retirado de la joven democracia y le preguntó si sabía algo más sobre aquel misterioso asunto. Como primer ministro desde febrero de 1981 hasta diciembre de 1982, Calvo-Sotelo había nombrado a Manglano a la cabeza del CESID y respondió que Gladio no existía en España: «No tuve conocimiento de que haya existido aquí nada de ese género y puedo asegurarles que yo lo hubiera sabido de ser el caso.» Cuando los periodistas insistieron, recordando que los ejércitos stay-behind habían existido en el mayor secreto en toda Europa Occidental, Calvo-Sotelo se molestó, calificó la red Gladio de «ridícula y criminal» y declaró: «Si me hubiesen informado de una cosa tan descabellada, yo habría reaccionado inmediatamente.» [39]

El ex primer ministro confirmó que cuando España dio sus primeros pasos hacia la democracia, después de la muerte de Franco, hubo temor por la reacción del Partido Comunista Español. Pero «los pobres resultados que obtuvo el PCE en los primeras elecciones y los resultados aún más ridículos que obtuvo en los siguientes escrutinios disiparon nuestros temores». Calvo-Sotelo había sido uno de los principales artífices de la adhesión de España a la OTAN, pero dijo a la prensa que en el momento de unirse a la alianza atlántica, no se había informado por escrito a España de la existencia de una red Gladio clandestina. «No hubo ninguna correspondencia escrita sobre ese tema», dijo Calvo-Sotelo, antes de agregar de forma bastante sibilina: «Y por lo tanto no había tampoco por qué hablar de ello, si hubiese sido el tipo de tema del que se pudiera hablar.» Explicó Calvo-Sotelo que, antes de la firma del Tratado por parte de España en mayo de 1982, él sólo había asistido a algunos encuentros con los representantes de la OTAN y recordó que el PSOE había llegado al poder a finales de aquel mismo año y que él había tenido que dejarle el puesto de primer ministro a Felipe González. Finalmente, las autoridades no ordenaron ni investigación parlamentaria ni presentación de informe público sobre la cuestión del Gladio.

(Continuará…)

Este artículo es el capítulo 8 del libro Armées secrètes de l’OTAN.
© Version française : éditions Demi-lune (2007).

[1] En su prefacio del libro de Ian Mac Dougall, Voices from the Spanish Civil War. Personal Recollections of Scottish Volunteers in Republican Spain, 1936–1939 (Polygon, Edimburgo, 1986).

[2] Paul Vallely, «Romancing the past: Sixty years ago, thousands of men and women went to fight in the Spanish Civil War. Are there any ideals for which we would take up arms today?», publicado en el diario británico The Independent el 22 de julio de 1996.

[3] Brian Catchcart, «They kept the red flag flying: It is 60 years since General Franco launched his assault on the Spanish Republic and thousands of young Britons joined the International Brigades to defend it. What drove them to leave homes, jobs and families, risking their lives? And what did they find when they returned?», publicado en el semario británico The Independent on Sunday el 21 de julio de 1996.

[4] Diario estadounidense The New York Times, edición del 16 de octubre de 1936.

[5] James Hopkins, Into the Heart of Fire. The British in the Spanish Civil War (Stanford University Press, Stanford, 1998), p.294.

[6] Ejemplo encontrado en el diario británico The New Statesman, edición del 26 de abril de 1958.

[7] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», publicado en el diario español El País el 21 de noviembre de 1990.

[8] Roger Faligot y Remi Kaufer, Les Maîtres Espions. Histoire mondiale du renseignement. De la Guerre Froide à nos jours (Robert Laffont, París, 1994), p.282.

[9] Faligot y Kaufer, Espions, p.284.

[10] Ver la interesante biografía de Franco por Paul Preston, The Folly of Appeasement: Franco: A Biography (HarperCollins, Londres, 1993).

[11] Faligot y Kaufer, Espions, p.281–285.

[12] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», publicado en el diario español El País el 21 de noviembre de 1990.

[13] Faligot y Kaufer, Espions, p.55.

[14] Angel Luis de la Calle, «Gladio: Ligacoes obscuras em Espanha», publicado en el diario portugués Expresso el 8 de diciembre de 1990.

[15] Josef Manola, «Spaniens Geheimdienste vor der Durchleuchtung. Naehe zu Rechtsradikalen», publicado en el diario alemán Der Standard el 17 de noviembre de 1990.

[16] El juez Cornu, a cargo del expediente Gladio, simplemente afirmó que Moyen no era una fuente fidedigna.

[17] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El País del 21 de noviembre de 1990.

[18] Faligot y Kaufer, Espions, p.285.

[19] Pietro Cedomi, «Services Secrets, Guerre Froide et ‘stay-behind’ Part III. Répertoire des réseaux S/B», publicación belga Fire! Le Magazine de l’Homme d’Action, noviembre/diciembre de 1991, p.83.

[20] Stuart Christie, Martin Lee y Kevin Coogan, «Protected by the West’s Secret Services, Hired by South American’s Drug Barons, the Man they called ‘Shorty’ Terrorised Two Continents.», publicado en el semanario británico News on Sunday Extra el 31 de mayo de 1987. Ver la excelente biografía de Stafano Delle Chiaie por Stuart Christie, Stefano Delle Chiaie (Anarchy Publications, Londres, 1984).

[21] Miguel González, «Un informe oficial italiano implica en el crimen de Atocha al ‘ultra’ Cicuttini, relacionado con Gladio. El fascista fue condenado en el proceso que ha sacado a la luz la estructura secreta de la OTAN», publicado en el diario español El País el 2 de diciembre de 1990.

[22] Senato della Repubblica. Commissione parlamentare d’inchiesta sul terrorismo in Italia e sulle cause della mancata individuazione dei responsabiliy delle stragi : Il terrorismo, le stragi ed il contesto storico politico. Redatta dal presidente della Commissione, Senatore Giovanni Pellegrino. Roma, 1995, p.203.

[23] Angel Luis de la Calle, «Gladio: ligacoes obscuras em Espanha», publicado en el diario portugués Expresso el 8 de diciembre de 1990. Y Miguel Gonzalez, «Un informe oficial italiano implica en el crimen de Atocha al ‘ultra’ Cicuttini, relacionado con Gladio. El fascista fue condenado en el proceso que ha sacado a la luz la estructura secreta de la OTAN», publicado en el diario español El País el 2 de diciembre de 1990.

[24] Agencia de prensa internacional Agence France Presse, 17 de abril de 1998.

[25] Gerardo Serravalle, Gladio (Edizione Associate, Roma, 1991). Otro general italiano que dirigió el ejército Gladio de 1974 a 1986, Paolo Inzirelli, escribió también un libro de homenaje al ejército secreto, Paolo Inzerilli, Gladio. La Verità negata (Edizioni Analisi, Bolonia, 1995).

[26] Serravalle, Gladio, p.81.

[27] Ibid, p.82.

[28] Ibid, p.82.

[29] Pietro Cedomi, «Services Secrets, Guerre Froide et ‘stay-behind’ 3e Partie. Répertoire des réseaux S/B» en la publicación belga Fire! Le Magazine de l’Homme d’Action, noviembre/diciembre de 1991, p.83.

[30] Josef Manola, «Spaniens Geheimdienste vor der Durchleuchtung. Naehe zu Rechtsradikalen», publicado en el diario alemán Der Standard el 17 de noviembre de 1990.

[31] «Spain says it never joined Gladio. TV says agents trained there». Reuters, agencia de prensa internacional, 23 de noviembre de 1990. Ver también de Leo Müller, Gladio. Das Erbe des Kalten Krieges. Der NATO Geheimbund und sein deutscher Vorläufer (Rowohlt, Hamburgo, 1991), p.53.

[32] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El País del 21 de noviembre de 1990.

[33] Ibid.

[34] «Germany to dissolve Gladio resistance network». Reuters. Agencia de prensa internacional, 16 de noviembre de 1990.

[35] «IU recabará en Bruselas información sobre la red Gladio en España», en el diario español El País del 20 de noviembre de 1990.

[36] «El servicio español de inteligencia mantiene estrechas relaciones con la OTAN. Serra ordena indagar sobre la red Gladio en España», en el diario español El País del 16 de noviembre de 1990.

[37] «Spain says it never joined Gladio. TV says agents trained there». Reuters, agencia de prensa internacional, 23 de noviembre de 1990.

[38] «IU recabará en Bruselas información sobre la red Gladio en España », diario español El País, edición del 20 de noviembre de 1990.

[39] «Calvo-Sotelo asegura que España no fue informada, cuando entró en la OTAN, de la existencia de Gladio. Morán sostiene que no oyó hablar de la red clandestina mientras fue ministro de Exteriores», diario español El Pais del 21 de noviembre de 1990.

Daniele GanserDaniele Ganser Historiador suizo, especialista en relaciones internacionales contemporáneas. Se dedica a la enseñanza en la universidad de Basilea, Suiza.

La guerra secreta en Bélgica
Los ejércitos secretos de la OTAN (X)

La guerra secreta en Portugal
Los ejércitos secretos de l’OTAN (IX)

La guerra secreta en Francia
Los ejércitos secretos de la OTAN (VII)

La guerra secreta en Italia
Los ejércitos secretos de la OTAN (VI)

Fuente: Red Voltaire
 

Gladio: la operación de silenciamiento

Una vez confirmada la existencia de los ejércitos secretos de la OTAN, inició una soterrada operación para minimizar las informaciones y, finalmente, sacar el tema de los medios de comunicación

Sexta parte

Cuando la periodista estadunidense Lucy Komisar trató de extender la investigación de las milicias clandestinas reconocidas por gobiernos de Europa a Estados Unidos, descubrió rápidamente que, en cuestión de secretos militares, su propio gobierno no era mucho mejor que los generales turcos. “El Pentágono se negó a decirme si Washington seguía proporcionando fondos o algún tipo de ayuda al Departamento de Operaciones Especiales. En realidad, esquivaron todas mis preguntas sobre ese tema”. Komisar recibió siempre respuestas evasivas: “Los representantes que pude ver me respondieron que no sabían nada o que los hechos eran demasiado recientes como para que hubiese algo en los archivos o que yo estaba describiendo una operación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) sobre la que nada podían decirme”. Un historiador del Pentágono le respondió: “Ah, ¿usted quiere hablar de la organización ‘stay-behind’? ¡Eso es confidencial!”

Pero el problema de la contraguerrilla turca no tardó en reaparecer. El 3 de noviembre de 1996, un automóvil negro marca Mercedes chocó con un tractor en una autopista, cerca del apartado pueblo de Susurluk, más de 150 kilómetros al sur de Estambul. Un dirigente de la contraguerrilla turca, un alto responsable de la policía y un miembro del Parlamento resultaron muertos en el accidente. Muchos vieron en ello la prueba concreta de la profunda implicación del gobierno en la guerra sucia de la contraguerrilla y miles de personas salieron a la calle para protestar contra el “Estado de Susurluk” y exigir que se liberara el país “del control de las pandillas”.

En enero de 1998, el primer ministro Mesut Ylmaz tuvo que informar ante millones de teleespectadores sobre las conclusiones de los siete meses de investigación parlamentaria sobre el escándalo de Susurluk. “Esto es la anatomía de un escandaloso caos”, comenzó el primer ministro, antes de reconocer que un “escuadrón de la muerte se había mantenido en el seno del Estado” mientras que “todos los órganos del poder tenían conocimiento de la situación”.

Como consecuencia de la profusión de revelaciones acusadoras en toda Europa occidental, el escándalo del Gladio fue objeto de debate en el Parlamento Europeo el 22 de noviembre de 1990. La Comunidad Europea se componía en aquel entonces de 12 miembros, y todos se veían afectados por el escándalo. Los 12 habían establecido entre sí una estrecha cooperación y se disponían a instaurar el mercado común, que debía garantizar la libre circulación de personas, bienes y servicios y capitales. Sin embargo, las cuestiones de seguridad y de defensa seguían estando en manos de cada uno de los Estados miembros, ya que éstos seguían siendo soberanos en ambos aspectos.

“Señor presidente, damas y caballeros, una exigencia de orden moral y político se plantea a la nueva Europa que poco a poco estamos construyendo”, así abrió el debate aquel día el eurodiputado Falqui. “Esta Europa sólo podrá sobrevivir basándose en la verdad y en la perfecta transparencia de sus instituciones ante las oscuras intrigas contra la democracia que han marcado la historia, incluso la historia reciente, de muchos países europeos”. Subrayó Falqui que no habría “futuro alguno si no disipamos ese sentimiento de haber vivido en lo que pudiéramos llamar un doble Estado, abierto y democrático por un lado, por el otro clandestino y reaccionario. Es por ello que tenemos que conocer la naturaleza y el número de redes Gladio a las que dieron abrigo los Estados miembros de la Comunidad Europea”.

El eurodiputado belga Dury (socialista) compartía aquellas preocupaciones al declarar a sus colegas parlamentarios: “Lo que nos inquieta en el caso Gladio es que tales redes hayan podido existir a espaldas y fuera de todo control de las instituciones políticas democráticas. Ése es, a mi entender, el principal problema subsistente”. Dury concluyó que la historia de los ejércitos secretos debía ser investigada: “Estamos, por nuestra parte, convencidos de la necesidad de arrojar luz sobre todo este asunto para definir todas sus implicaciones y poner fin a los abusos que pudiesen perdurar y afectar a otras organizaciones, así como prevenir las posibles tentaciones que pudiesen haberse suscitado”.

Según el eurodiputado belga, la investigación tenía que abordar también el papel de la OTAN, “aunque en lo tocante a su responsabilidad y la del SHAPE (Supreme Headquarters Allied Powers Europe), no creo que se pueda hablar de conspiración”, indicó. “Me parece, a pesar de todo, que tenemos que mantenernos especialmente vigilantes y atentos si queremos que se sepa toda la verdad. Bien sabemos que ciertos miembros de Gladio son también miembros de los comités de la OTAN”. Y concluyó: “Arrojar luz sobre este tipo de zonas oscuras constituye precisamente la obligación que nos confiere nuestro mandato democrático”.

“Señor presidente, el sistema Gladio operó durante 40 años bajo distintos nombres”, declaró ante sus colegas el parlamentario griego Ephremidis. “Operó en la clandestinidad y razonablemente podemos atribuirle una responsabilidad en todos los actos de desestabilización, de provocación y de terrorismo cometidos en nuestros países a lo largo de cuatro décadas, actos en los que seguramente se encuentra implicado de forma directa o indirecta”. Ephremidis denunció enérgicamente la red stay-behind en su conjunto y sobre todo “el hecho que (esa red) haya sido instaurada por la CIA y la OTAN (Organización del Tratado Atlántico Norte), las cuales, con el pretexto de defender la democracia, pisotearon esta última y la utilizaron en aras de sus funestos propósitos”.

Al aludir de forma implícita al papel que desempeñó el Gladio griego en el golpe de Estado de 1967, señaló indignado el hecho que “la democracia que se supone disfrutamos no ha sido ni es en realidad otra cosa que una fachada”, y llamó al Parlamento Europeo a realizar una investigación. “Hay que descubrir cada una de las sutilezas del asunto y, para ello, tenemos que formar una subcomisión investigadora encargada de escuchar a los testigos y de dar a conocer toda la verdad para que se tomen todas las medidas necesarias para liberar por fin nuestros países de esas organizaciones clandestinas”.

El parlamentario belga De Donnea (reformador liberal) ofreció, por su parte, una visión muy diferente: “Señor presidente, al término de la Segunda Guerra Mundial, para la mayoría de nuestros Estados estaba plenamente justificada la creación de servicios que tuvieran como misión la preparación de redes de resistencia que pudieran ser activadas en caso de ocupación de nuestro territorio por parte de los ejércitos del Pacto de Varsovia”. Este eurodiputado belga subrayó: “Estamos por lo tanto en deuda con todos aquellos que, mientras la Guerra Fría se prolongaba eternamente, trabajaron en esas redes”. Para De Donnea era evidente que los ejércitos secretos tenían que seguir siendo secretos: “Para mantener su eficacia, esas redes tenían necesariamente que mantenerse en la sombra”, aunque deseaba de todas maneras que salieran a la luz sus supuestos vínculos con actividades terroristas: “Dicho esto, si existen indicios o fuertes presunciones que permiten suponer que esas redes hayan podido actuar de forma ilegal y anormal en ciertos países, es interés de todos averiguar la verdad y castigar a los culpables”.

El diputado flamenco Vandemeulebroucke resumió de manera bastante justa el sentir de numerosos europeos: “Este caso deja un gusto amargo porque se remonta a la creación de la Comunidad Europea y porque pretendemos precisamente instaurar una nueva forma de democracia”. Precisó Vandemeulebroucke que era sobre todo el secreto que rodeaba la operación lo que le inquietaba como parlamentario, ya que “los presupuestos de esas organizaciones clandestinas se mantuvieron también en secreto. No se discutieron nunca en ningún parlamento y queremos expresar nuestra inquietud en cuanto al hecho que (…) resulta evidente que existen órganos capaces de tomar decisiones y de hacer que éstas se apliquen sin verse sometidos a ningún tipo de control democrático”.

El diputado holandés concluyó: “Quiero protestar más enérgicamente contra el hecho que el ejército estadunidense, ya sea a través del SHAPE, de la OTAN o de la CIA, se arrogue el derecho de interferir en nuestra democracia”. Reconoció después que el asunto no entraba dentro del campo de competencia del Parlamento Europeo. “Estoy perfectamente consciente de que no somos competentes en materia de seguridad y de mantenimiento de la paz”, explicó. “Es por eso que la resolución votada pide la creación de una comisión investigadora parlamentaria en cada uno de los 12 Estados miembros para que se sepa la verdad”.

Como consecuencia de los debates, el Parlamento Europeo decidió adoptar una resolución sobre el caso Gladio. La resolución contenía una enérgica denuncia del fenómeno y, en su preámbulo, intentaba describir la operación a través de siete puntos:

1. “Considerando que varios gobiernos europeos han revelado la existencia desde hace 40 años y en varios Estados miembros de la comunidad de una organización que realiza operaciones armadas y de inteligencia paralela”.

2. “Considerando que durante estos 40 años esa organización escapó a todo control democrático y fue dirigida por los servicios secretos de los Estados interesados en colaboración con la OTAN”.

3. “Temiendo que tales redes hayan podido interferir ilegalmente en los asuntos políticos internos de los Estados miembros o que sigan teniendo la capacidad de hacerlo”.

4. “Considerando que en ciertos Estados miembros los servicios secretos militares (o elementos incontrolables en el seno de esos servicios) han estado implicados en graves actos de terrorismo y criminales como se ha probado mediante diversas investigaciones judiciales”.

5. “Considerando que esas organizaciones actuaron y siguen actuando fuera de todo marco legal, no están sometidas a ningún control parlamentario y, en la mayor parte de los casos, sin que sean informados los más altos responsables del gobierno y los garantes de la Constitución”.

6. “Considerando que las diferentes organizaciones ‘Gladio’ disponen de sus propios arsenales y equipamientos militares que les garantizan una fuerza de ataque desconocida, constituyendo así una amenaza para las estructuras democráticas de los países en los que operan y han operado”.

7. “Profundamente preocupado ante la existencia de órganos de decisión y de ejecución fuera de todo control democrático y de naturaleza totalmente clandestina, en momentos en que un fortalecimiento de la cooperación comunitaria en materia de seguridad está siendo el centro de todos los debates”.

Después de aquel preámbulo, la resolución condenaba, en primer lugar, “la creación clandestina de redes de acción y de manipulación y llamaba a abrir una profunda investigación sobre la naturaleza, la estructura, los objetivos y todo otro aspecto de esas organizaciones secretas o de todo grupo disidente, sobre su utilización como forma de injerencia en los asuntos políticos internos de los países interesados, sobre el problema del terrorismo en Europa y sobre la posible complicidad de los servicios secretos de los Estados miembros o de terceros países”.

En segundo lugar, la Unión Europea protestaba “enérgicamente contra el derecho que se han arrogado ciertos responsables del ejército estadunidense que trabajan para el SHAPE o para la OTAN a estimular la creación en Europa de una red clandestina de inteligencia y acción”.

En un tercer punto, la resolución llamaba a “los gobiernos de los Estados miembros a desmantelar todas las redes militares y paramilitares clandestinas”.

Como cuarto punto, la Unión Europea exhortaba “las jurisdicciones de los países en los que la presencia de tales organizaciones militares [estaba] comprobada a determinar con exactitud su composición y su forma de operar y a establecer un listado de todas las acciones que al parecer realizaron con vistas a desestabilizar las estructuras democráticas de los Estados miembros”.

La Unión Europea reclamaba además que “todos los Estados miembros tomen las medidas necesarias, de ser necesario mediante la nominación de comisiones parlamentarias de investigación, con el fin de hacer un listado exhaustivo de las organizaciones secretas en ese contexto y, al mismo tiempo, de controlar sus vínculos con sus respectivos servicios de inteligencia y, de ser el caso, con grupos terroristas y/u otras prácticas ilegales”.

El sexto punto de la resolución estaba dirigido al Consejo de Ministros de la Unión Europea, muy especialmente a los ministros de Defensa, y lo llamaba a “proporcionar toda la información sobre las actividades de esos servicios clandestinos de inteligencia y de acción”.

En el séptimo punto, el Parlamento Europeo pedía “a su comisión competente que escuchara testigos con el fin de aclarar el papel y el impacto de la organización ‘GLADIO’ (sic) y de otras redes similares”.

Como último punto, aunque no menos importante, y aludiendo explícitamente a la OTAN y a Estados Unidos, el Parlamento Europeo “[ordenaba] a su presidente transmitir la presente resolución a la Comisión del Consejo de Europa, al secretario general de la OTAN, a los gobiernos de los Estados miembros y al gobierno de Estados Unidos”.

Mucho ruido para nada. Ni una sola de las ocho medidas que exigía el Parlamento Europeo se ejecutó debidamente. Bélgica, Italia y Suiza fueron los únicos países que nombraron, cada uno, una comisión investigadora parlamentaria y presentaron un informe público sustancial y detallado.

Y, aunque la resolución se puso en conocimiento de los servicios interesados de la Unión Europea, la OTAN y el gobierno estadunidense, ni el secretario general de la OTAN, Manfred Worner, ni el presidente de Estados Unidos, George Bush, padre, apoyaron la apertura de una investigación exhaustiva u ofrecieron explicaciones públicas.

Fuente: Red Voltaire
 

Los ejércitos secretos de la OTAN

En la lucha contra el comunismo, la OTAN cometió actos terroristas en el propio Reino Unido (atentados bajo bandera falsa y asesinatos de republicanos irlandeses), en Europa continental (principalmente en Francia, en los países del Benelux, en los países nórdicos y hasta en la neutral Suiza), así como en África y Asia (por ejemplo, para dirigir la masacre de las poblaciones francófonas que cometieron los Khmers rojos en Cambodia). Los gobernantes siempre supieron de las operaciones clandestinas.

Séptima parte

La verdad definitiva sobre la Guerra Fría no se escribirá nunca porque la historia evoluciona constantemente en función de las sociedades que la hacen y la estudian. Los historiadores de numerosos países están de acuerdo, sin embargo, en que el hecho más importante de aquel periodo fue, desde el punto de vista de los occidentales, la lucha contra el comunismo a escala planetaria.

En ese combate, que marcó la historia del siglo XX como pocos sucesos lo han hecho, la antigua superpotencia colonial británica tuvo que renunciar a su hegemonía en beneficio de Estados Unidos. Este último país utilizó la lucha contra el comunismo para acrecentar su propia influencia década tras década. Después del derrumbe de la Unión Soviética, acontecimiento que puso fin a la Guerra Fría en 1991, el imperio estadunidense garantizó para sí mismo un predominio jamás visto anteriormente en toda la historia.

En Gran Bretaña, el establishment conservador experimentó una profunda conmoción en 1917 cuando, por primera vez en la historia de la humanidad, se produjo la aparición de un régimen comunista en un lejano pero extenso país agrícola. Después de la Revolución Rusa, los comunistas asumieron el control de las fábricas y anunciaron que los medios de producción serían en adelante propiedad del pueblo. En la mayoría de los casos, los inversionistas lo perdieron todo.

En su obra Los orígenes de la Guerra Fría, el historiador Denna Frank Fleming observó que muchos de los cambios sociales que aportó la Revolución de Octubre, como la abolición de los cultos y de la nobleza campesina, “hubiesen podido ser aceptados por los conservadores, en el extranjero, con el paso del tiempo, pero nunca la nacionalización de la industria, del comercio y de la tierra”. El ejemplo de la Revolución Rusa no fue seguido en ninguna parte. “J.B. Priestly dijo un día que la mentalidad de los conservadores ingleses se había cerrado en el momento de la Revolución Rusa y no ha vuelto a abrirse desde entonces”.

Ampliamente ignorada en el oeste, la guerra secreta contra el terrorismo comenzó por lo tanto inmediatamente después de la Revolución Rusa, cuando Gran Bretaña y Estados Unidos instauraron ejércitos secretos contra los nuevos países satélites de la Unión Soviética. Entre 1918 y 1920, Londres y Washington se aliaron a la derecha rusa y financiaron una decena de intervenciones militares en suelo soviético. Ninguna de ellas logró derrocar a los nuevos dirigentes. Pero sí dieron lugar a que las elites comunistas y el dictador Stalin albergaran profundas sospechas en cuanto a las intenciones del occidente capitalista.

Durante los años subsiguientes, la Unión Soviética reforzó su aparato de seguridad hasta convertirse en un Estado totalitario que no vacilaba en arrestar en su suelo a los extranjeros sospechosos de ser agentes del oeste. Al hacerse evidente que derrocar el régimen comunista en Rusia no era tarea fácil, Gran Bretaña y sus aliados dedicaron sus esfuerzos a impedir que el comunismo se extendiera a otros países.

En julio de 1936, el dictador fascista Francisco Franco intentó un golpe de Estado contra el gobierno de la izquierda española y, en el transcurso de la subsiguiente Guerra Civil, eliminó a la oposición y a los comunistas españoles. Gozó para ello del silencioso apoyo de los gobiernos de Londres, Washington y París. Si no hubo lucha contra el ascenso de Adolfo Hitler al poder, fue en gran parte porque Hitler apuntaba contra el enemigo correcto: el comunismo soviético. Durante la Guerra Civil Española se permitió que los ejércitos de Hitler y de Mussolini bombardearan libremente a la oposición republicana.

Después de haber desencadenado la Segunda Guerra Mundial, Hitler lanzó contra Rusia tres grandes ofensivas, en 1941, 1942 y 1943, que estuvieron a punto de asestar al bolchevismo un golpe fatal. Entre todas las partes beligerantes, fue la Unión Soviética la que pagó el más alto tributo: 15 millones de muertos entre la población civil, 7 millones de muertos entre los soldados y 14 millones de heridos.

Según los historiadores rusos, haciendo caso omiso a los urgentes pedidos de Moscú, Estados Unidos –país que perdió 300 mil hombres en la liberación de Europa y Asia– se puso de acuerdo con Gran Bretaña para no abrir un segundo frente en el oeste, lo cual hubiese obligado a Alemania a movilizar tropas en esa dirección y, por consiguiente, a disminuir el número de efectivos alemanes en el frente ruso. La correlación de fuerzas no se invirtió sino después de Stalingrado, donde el Ejército Rojo finalmente se impuso a los alemanes y comenzó su avance hacia el oeste. Esto explica, también según los historiadores rusos, que los Aliados, temerosos de perder terreno, abrieran entonces rápidamente un segundo frente y, después de desembarcar en Normandía, salieran al encuentro de los soviéticos en Berlín.

Los historiadores británicos atestiguan la existencia de toda una serie de intrigas sucesivas que han influido en la conformación de los demás países y del suyo propio. “La Inglaterra moderna siempre ha sido un centro de subversión –a los ojos de los demás, pero no a los suyos propios”, observó Mackenzie después de la Segunda Guerra Mundial–. “Lo que determina la existencia de ese espejo con dos caras: de un lado encontramos la percepción que existe en el extranjero de una Inglaterra intrigante, sutil y totalmente secreta, y del otro, una imagen de honestidad, de simplicidad y de indulgencia que comparte la mayoría de los súbditos”. Para Mackenzie, la legendaria guerra secreta que practican los británicos tiene su origen “en la historia de las ‘pequeñas guerras’ que conformaron la historia del imperio británico”.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, los estrategas del Ministerio de Defensa británico llegaron a la conclusión de que sus operaciones secretas debían “inspirarse de la experiencia adquirida en la India, en Irak, en Irlanda y en Rusia, es decir, desarrollar una guerrilla con técnicas de combate similares a las del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés)”.

En marzo de 1938, poco después de la anexión de Austria por parte de Hitler, se creó en el seno del MI6 (Servicio de Inteligencia Secreto de Gran Bretaña) un nuevo departamento, llamado Sección D y encargado de desarrollar operaciones de subversión en Europa. La Sección D comenzó a formar comandos de sabotaje stay-behind en los países que se encontraban bajo la amenaza de agresión alemana. En 1940, cuando parecía inminente la invasión del sur de Inglaterra, la “Sección D se dio a la tarea de diseminar reservas de armas y agentes reclutadores a través de toda Gran Bretaña, sin informarlo a nadie”.

El reclutamiento y la dirección de los agentes stay-behind por parte de los miembros de la Sección D parecían desarrollarse en el mayor secreto: “La apariencia de aquellos desconocidos [los agentes de la Sección D] con sus trajes y sus autos negros, y la misteriosa impresión que dejaban no tardaron en inquietar a la población”, recuerda Peter Wilkinson, un exagente del Special Operations Executive (SOE). Los agentes secretos enfurecían también a “los responsables militares al negarse sistemáticamente a explicar las razones de su presencia o a hablar del contenido de sus misiones y al afirmar únicamente que todo aquello era altamente confidencial”.

Medio siglo más tarde, la exposición del Imperial War Museum de Londres, dedicada a las “guerras secretas”, reveló al público cómo “la Sección D del MI6, conforme a la doctrina stay-behind, también había creado en Inglaterra ejércitos de resistencia bautizados ‘Unidades Auxiliares’, equipados con armas y explosivos”. Esas primeras unidades Gladio de Gran Bretaña “recibieron un entrenamiento especial y aprendieron a operar detrás de las líneas enemigas según la hipótesis de que los alemanes invadiesen la isla. Gracias a una red de escondites secretos y de alijos de armas, debían realizar acciones de sabotaje y de guerrilla contra el ocupante alemán”.

Como nunca se produjo la invasión, no se sabe si aquel plan hubiese funcionado. Pero en agosto de 1940, “un ejército bastante heteróclito” pudo desplegarse a lo largo de los litorales ingleses y escoceses del Mar del Norte, en los lugares más vulnerables a una posible invasión.

La zona de acción de la Sección D del MI6 se limitaba inicialmente al territorio británico. Así fue hasta julio de 1940, cuando el primer ministro británico Winston Churchill ordenó la creación de un ejército secreto bautizado con la denominación de SOE y destinado a “incendiar Europa, apoyando a los movimientos de resistencia y realizando operaciones de subversión en territorio enemigo”.

Un memorando del Ministerio de Guerra, fechado el 19 de julio de 1940, indica que: “El primer ministro ha decido también, después de consultar a los ministerios interesados, que una nueva organización debe crearse inmediatamente con la misión de coordinar todas las acciones de subversión y de sabotaje dirigidas contra el enemigo fuera del territorio nacional”. El SOE se puso bajo el mando de Hugh Dalton, ministro de la Economía de Guerra.

Cuando los alemanes, después de la invasión de Francia, parecían haberse instalado allí por largo tiempo, el ministro Dalton señaló la necesidad de emprender una guerra secreta contra las fuerzas alemanas en los territorios ocupados: “Debemos organizar, en el interior de los territorios ocupados, movimientos comparables al Sinn Fein en Irlanda, a la guerrilla china que lucha actualmente contra Japón, a los irregulares españoles que desempeñaron un papel nada despreciable en la campaña de Wellington o, por qué no reconocerlo, movimientos comparables a las organizaciones que tan notablemente han desarrollado los propios nazis en casi todos los países del mundo”.

Parecía evidente que los británicos no podían darse el lujo de no prestar atención a la vía de la guerra clandestina. Dalton agregó: “Esta ‘internacional democrática’ debe emplear diferentes métodos, incluyendo el sabotaje contra las instalaciones industriales y militares, la agitación sindical y la huelga, la propaganda constante, los atentados terroristas contra los traidores y los dirigentes alemanes, el boicot y los motines”. Era necesario, por lo tanto, establecer, en el mayor secreto, una red de resistencia, recurriendo a los elementos más aventureros del ejército y de la inteligencia británicos: “Lo que necesitamos es una nueva organización que coordine, inspire, supervise y asista a las redes de los países ocupados que tendrán que ser los actores directos. Para ello tendremos que poder contar con la más absoluta discreción, con una buena dosis de entusiasmo fanático, con la voluntad de cooperar con personas de diferentes nacionalidades y con el apoyo incondicional del poder político”.

Bajo la protección del ministro Dalton, el comando operacional del SOE fue puesto en manos del general de división Sir Colin Gubbins, un hombrecito seco y flaco y con bigote, originario de los Highlands, que desempeñaría en adelante un papel determinante en la creación del Gladio británico. “El problema y su solución consistían en estimular y permitir que los pueblos de los países ocupados perjudicaran en la mayor medida posible el esfuerzo de guerra alemán a través del sabotaje, la subversión, negándose a trabajar, realizando operaciones relámpago, etcétera”, describió Gubbins, “y, al mismo tiempo, preparar en territorio enemigo fuerzas secretas organizadas, armadas y entrenadas que solamente debían intervenir en el momento del asalto final”. El SOE era en realidad el precursor de la Operación Gladio, puesto en marcha en medio de la Segunda Guerra Mundial. Gubbins resume este ambicioso proyecto en los siguientes términos: “A fin de cuentas, aquel plan consistía en hacer llegar a las zonas ocupadas un gran número de hombres e importantes cantidades de armas y explosivos”.

El SOE empleaba gran parte de los efectivos de la Sección D y acabó convirtiéndose en una organización de gran envergadura, que contaba en sus filas con más de 13 mil hombres y mujeres y operaba en el mundo entero en estrecha colaboración con el MI6. Aunque realizó varias misiones en el Extremo Oriente, desde bases de retaguardia situadas en la India y en Australia, el principal teatro de operaciones del SOE seguía siendo el oeste de Europa, donde se dedicaba casi exclusivamente a la creación de ejércitos secretos nacionales.

El SOE estimulaba el sabotaje y la subversión en los territorios ocupados y establecía núcleos de hombres entrenados capaces de prestar asistencia a los grupos de resistencia en la reconquista de sus respectivos países. “El SOE fue durante cinco años el principal instrumento de intervención de Gran Bretaña en las cuestiones políticas internas de Europa”, precisa el informe del British Cabinet Office, “un instrumento extremadamente poderoso” ya que era capaz de ejecutar gran cantidad de tareas. “Mientras el SOE estuviese en acción, ningún político europeo podía creer en la renuncia o la derrota de los británicos”.

Oficialmente, el SOE fue disuelto y su dirección dimitió en enero de 1846, es decir, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero Sir Steward Menzies, quien dirigió el MI6 desde 1939 hasta 1952, no tenía intenciones de renunciar a un instrumento tan interesante como el ejército secreto, sobre todo teniendo en cuenta que el director del Departamento de Operaciones Especiales del MI6 aseguraba que las acciones clandestinas de Gran Bretaña iban a proseguir durante la Guerra Fría. El informe del gobierno sobre el SOE, documento que se mantuvo en secreto durante un tiempo, concluyó que: “Es casi seguro que, bajo una u otra forma, habrá que reinstaurar el SOE en una guerra futura”.

Los objetivos a largo plazo del SOE y de su sucesora, la Special Operations Branch (SOB) del MI6, aprobados de forma provisional por el Consejo del Estado Mayor británico el 4 de octubre de 1945, preveían en primer lugar la creación del esqueleto que debía sustentar una red capaz de extenderse rápidamente en caso de guerra y, en una segunda fase, la reevaluación de las necesidades del gobierno británico para sus operaciones clandestinas en el extranjero. “Se decidió preparar esas acciones prioritariamente en los países con posibilidades de ser invadidos durante las primeras fases de un conflicto con la Unión Soviética, aunque no [estuviesen] sometidos aún a la dominación de Moscú.”

Después de la Segunda Guerra Mundial, el oeste de Europa siguió siendo por lo tanto el principal teatro de operaciones de la guerra secreta británica.

Tras la disolución del SOE, el 30 de junio de 1956, una nueva sección designada como “Special Operations” se creó dentro del MI6 y se puso bajo las órdenes del general de división Colin Gubbins. Según el especialista holandés en servicios secretos Frans Kluiters, el MI6 promovía la formación de ejércitos anticomunistas secretos, “mientras que los Special Operations comenzaban a construir redes en Alemania occidental, en Italia y en Austria. Esas redes (organizaciones stay-behind) podían ser activadas en caso de una posible invasión soviética, para recoger información y realizar actos de sabotaje ofensivo”.

Gubbins puso especial cuidado en lograr que los efectivos se mantuvieran en Alemania, Austria, Italia, Grecia y Turquía después de 1945. En efecto, el SOE y sus sucesores “tenían otras preocupaciones políticas, aparte de la derrota de Alemania”. La directiva de 1945, particularmente explícita, “establecía claramente que los principales enemigos del SOE eran el comunismo y la Unión Soviética”, ya que se consideraba que los intereses británicos se hallaban “bajo la amenaza de la Unión Soviética y del comunismo europeo”.

Varios años más tarde, con la esperanza de obtener el apoyo de la representación nacional para continuar las operaciones clandestinas, Ernest Bevin, ministro británico de Relaciones Exteriores, se dirigió al Parlamento el 22 de enero de 1948 para pedir con insistencia la creación de unidades armadas especializadas destinadas a luchar contra la subversión y las “quintas columnas” soviéticas. En aquel entonces, sólo unos pocos parlamentarios sabían que en realidad aquella proposición ya se estaba aplicando.

Washington compartía la hostilidad de Londres hacia los soviéticos. Las dos potencias trabajaban en estrecha colaboración en materia de cuestiones militares y de inteligencia. La Casa Blanca puso en manos de Frank Wisner, director de la Office of Policy Coordination (OPC, el Buró de Coordinación Política de las operaciones especiales de la CIA), la tarea de crear ejércitos secretos stay-behind a través de todo el oeste de Europa, con la ayuda de la SOB del MI6, que dirigía el coronel Gubbins.

Roger Faligot y Remi Kauffer, dos historiadores franceses especializados en servicios secretos, explican que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el MI6 se encargaron primeramente de “neutralizar las últimas unidades clandestinas de las potencias del Eje en Alemania, en Austria y en el norte de Italia”, y reclutaron después a ciertos miembros de las vencidas facciones fascistas, incluyéndolos en sus nuevos ejércitos secretos anticomunistas. “Y fue así, a través del OPC de la CIA y de la SOB del SIS, como los servicios secretos de las grandes democracias que acababan de ganar la guerra trataron después de “reutilizar” algunos de sus comandos contra su antiguo aliado soviético”.

Paralelamente a la del MI6 y la CIA y sus respectivos departamentos de operaciones especiales, la SOB y la OPC, se estableció también una cooperación entre las Fuerzas Especiales de los ejércitos de Gran Bretaña y Estados Unidos. Las fuerzas especiales (Special Air Service, SAS) británicas y los Boinas Verdes estadunidenses, entrenados especialmente para la realización de misiones secretas en territorio enemigo, realizaron de forma conjunta un gran número de operaciones durante la Guerra Fría, entre ellas la formación de los ejércitos secretos stay-behind. Los exoficiales de la Marina Real Giles y Preston, que habían creado el Gladio austriaco, contaron que los reclutas eran enviados a Fort Monckton, un edificio construido durante las guerras napoleónicas y situado frente al mar en Portsmouth (Inglaterra), donde se entrenaban junto a los miembros del SAS bajo la dirección del MI6.

Giles y Preston participaron personalmente en aquellos ejercicios del Gladio y se entrenaron en uso de códigos secretos, manejo de armas y operaciones clandestinas. Decimo Garau fue uno de aquellos reclutas entrenados por el SAS británico antes de convertirse en instructor del Centro Addestramento Guastatori, una base del Gladio italiano situada en Capo Marragiu, en Cerdeña. “Me invitaron a pasar una semana en Poole, Inglaterra, para entrenarme con las Fuerzas Especiales”, confirmó el instructor Garau después de las revelaciones sobre la existencia del Gladio en 1990. “Hice un salto en paracaídas sobre [el canal de] la Mancha. Participé en el entrenamiento de ellos; todo se desarrolló muy bien entre nosotros. Después me mandaron a Hereford para preparar y realizar ejercicios con los [miembros del] SAS”.

En aquella época, los británicos eran los más experimentados en materia de operaciones secretas y guerra no convencional. Sus fuerzas especiales (SAS) habían sido creadas en el norte de África, en 1942, con la misión de golpear en profundidad detrás de las líneas enemigas. Los más peligrosos adversarios del SAS británico eran sin duda las SS alemanas, fundadas desde antes de la Segunda Guerra Mundial y dirigidas por Heinrich Himmler. Como todas las fuerzas especiales, las SS eran una unidad combatiente de elite, con sus propias insignias –portaban un uniforme negro bien ajustado, una gorra con un cráneo de plata y una daga plateada– y convencidas de su superioridad sobre todos los demás cuerpos del ejército regular. Sus miembros adquirieron además rápidamente la reputación de ser “asesinos fanáticos”. Después de la derrota de la Alemania nazi, las fuerzas especiales de las SS fueron consideradas como una organización criminal y el tribunal de Nuremberg las disolvió en 1946.

Después de la victoria, el SAS también fue desmantelado en octubre de 1945. Sin embargo, como la necesidad de asestar golpes bajos y de realizar operaciones peligrosas iba en aumento a medida que disminuía la influencia de Gran Bretaña en el mundo, el SAS fue restablecido y enviado a luchar tras las líneas enemigas, específicamente en Malasia, en 1947. Desde su cuartel general de Hereford, conocido como “la Nursery”, el SAS preparó en el mayor secreto numerosas misiones como, por ejemplo, la efectuada en 1958 a pedido del sultán de Omán, operación durante la cual los miembros del SAS contribuyeron a reprimir una guerrilla marxista que se había revelado contra la dictadura del régimen. Aquella operación garantizaría el financiamiento del SAS en el futuro ya que, como pudo comprenderlo un oficial del SAS, los miembros de este servicio británico probaron entonces que “podían ser aerotransportados rápida y discretamente hacia una zona agitada y operar de forma totalmente confidencial en un lugar apartado, una carta muy apreciada por el gobierno conservador de la época”.

Aunque su acción armada más célebre sigue siendo el asalto a la embajada de Irán, en 1980, el SAS también participó activamente en la guerra de las Islas Malvinas, en 1982. El despliegue más masivo del SAS desde la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar durante la guerra del Golfo de 1991. En 1996 colaboraron nuevamente con los Boinas Verdes estadunidenses para entrenar y equipar al Ejército de Liberación de Kosovo antes y después de los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte sobre el territorio de aquella provincia, que se encontraba entonces bajo control serbio.

El diputado conservador Nigel West subrayó, con toda razón, que, al igual que los Boinas Verdes estadunidenses: “El SAS británico habría desempeñado un papel estratégico en la Operación Gladio si los soviéticos hubiesen invadido Europa occidental”, dando así por sentada la implicación de las SAS junto a los ejércitos stay-behind creados en Europa. Tanto el SAS británico como los Boinas Verdes estadunidenses colaboraron estrechamente. Fue como prueba de aquella colaboración que los miembros de las Fuerzas Especiales estadunidenses comenzaron a portar, a partir de 1953, la famosa boina verde, proveniente del uniforme de sus modelos británicos. El uso de la boina verde, considerada “extranjera”, molestó a muchos altos oficiales del ejército estadunidense.

Fue sólo cuando el presidente Kennedy, gran partidario de las operaciones secretas y de las Fuerzas Especiales, lo aprobó durante una visita a Fort Bragg, el cuartel general de dichas fuerzas, que la boina vino a ser oficialmente adoptada en Estados Unidos para convertirse rápidamente en el emblema del más prestigioso cuerpo de comandos del país. La admiración de los estadunidenses por el ilustre y glorioso SAS perduró por muchos años. Los boinas verdes acostumbraban incluso a referirse al cuartel general de Hereford como “la casa matriz”, y los oficiales formados en Gran Bretaña gozaban de cierto prestigio a su regreso a Estados Unidos. Por su parte, los británicos se esmeraron en mantener esa alianza, al extremo que en 1962 nombraron al comandante de los Boinas Verdes, el general de división William Yarborough, miembro honorario del SAS.

Lady Thatcher envió el SOE a Cambodia donde este servicio secreto británico entrenó y dirigió a los Khmers Rojos. Éstos masacraron entonces a 1 millón y medio de personas, prioritariamente a los intelectuales que hablaban francés.

*Historiador suizo, especialista en relaciones internacionales contemporáneas. Se dedica a la enseñanza en la universidad de Basilea, Suiza

Fuente: Red Voltaire
 

Eta y gal: Dos tentaculos de la red gladio

A finales de los años 80, ante la inminencia de la caída del muro hay que estirpar varias tramas inservibles de la Red Gladio. La italiana y la española.
En la española, además, la apertura de la frontera en 1990 hace inservible la trama Eta-Gal, utilizada para el narcotráfico , triangulación de armas y lavado del dinero a través de los fondos reservados.
En 1988, hacen salir al jefe de la mafia, Antonio Bardellino, de su refugio de Santo Domingo trasladándose a Brasil, donde le tienden una trampa y es asesinado.
Bardellino, detenido en España en 1984, fue soltado por los jueces Rodríguez Hermida y Varón Cobos.
Cuando el fundador de la Audiencia Nacional, Mendizábal, quiso expedientar a los jueces que soltaron al capo, se produjo el primer cisma en la judicatura.
El despedido fue Mendizábal y la AN quedó claro para lo que era.


El fiscal presentará querella contra los jueces Rodríguez Hermida y Varón Cobos
La actuación de los magistrados en el ‘caso bardellino’ podría constituir delitos de cohecho y prevaricación

JOSÉ YOLDI – Madrid – 12/04/1984

El fiscal general del Estado, Luis Antonio Burón Barba, interpondrá querella criminal contra los magistrados Jaime Rodríguez Hermida y Ricardo Varón Cobos por su intervención en la irregular puesta en libertad del jefe de la Camorra napolitana Antonio bardellino, Tonino, cuya extradición había sido solicitada por el Gobierno italiano.

A Varón no le correspondía en principio el caso bardellino, ni tampoco el de los otros tres camorristas. Este juez realizaba la sustitución del titular del juzgado central número 5, Francisco Castro Meije, cuando puso en libertad a bardellino. Al tener conocimiento de la resolución, Castro se incorporó al juzgado y citó a bardellino, pero éste no compareció. También dispuso la vigilancia del domicilio en el que vivía la compañera del camorrista, Rita De Vita, pero Tonino no pudo ser apresado. A partir de ese momento, Francisco Castro revocó el auto de libertad y decretó la captura e ingreso en prisión de Bardellino.

El fiscal General del Estado recibió el pasado martes información sobre el desarrollo de las investigaciones policiales, actualmente encaminadas a confirmar a quiénes se pagaron los 10 millones de pesetas por el citado soborno. Antonio Bardellino, de 38 años, capo de la Nuova Familia, uno de los clanes de la Camorra, mafia napolitana, es considerado el jefe del tráfico de droga entre Europa y Suramérica.

El fiscal presentará querella contra los jueces Rodríguez Hermida y Varón Cobos | Edición impresa | EL PAÍS

En España, en noviembre del 88 detienen a unos militantes de Hb con más de 1000 kg de hachis.

La droga no es ajena a ETA, según el gobernador de Guipúzcoa,
04/06/1988
La adscripción política a HB de varios detenidos en la incautación en Hondarribia de 1.118 kilogramos de hachís -Bonifacio Sagarzazu, Javier Txapartegui, Luis Larretxea y Fernando Irazoki-, ha sido corroborada por distintas fuentes consultadas por este periódico en esa población guipuzcoana.

La droga no es ajena a ETA, según el gobernador de Guipúzcoa, | Edición impresa | EL PAÍS

Los detenidos acusan a Galindo. Se pone en marcha el Informe Navajas que implica la relación de capos gallegos, etarras e Inchaurrondo en el narcotráfico.
Por primera vez, en 1989, se oye a un político español -Jesús Eguiguren- decir las palabras mágicas: “Estamos asistiendo al fin de Eta”.

Quien lleva la investigación del Informe Navajas en la GC es Juan Miguel Castañeda.


En dicho informe se recoge la investigación interna que realizo la Guardia Civil; el general Pedro Catalán encargo al capitán Juan Miguel castañeda y al guardia segundo Garcilaso Casado Muñoz investigar a Galindo y a sus hombres ya que habían sido delatados por un ex narco arrepentido, la investigación dio sus frutos y fue entregada a Luis Navajas, fiscal jefe de San Sebastián en 1988, en dicha investigación se relacionaba a 32 guardias civiles y policías, entre ellos Galindo, con redes de contrabando y narcotráfico en el norte de España. La investigación fue paralizada por los fiscales generales del Estado, Moscoso y Torres, pero la publicación del informe en el Diario 16 en 1990 hizo que se retomara la investigación hasta que se archivo en caso en 1994.

Castañeda fue detenido en el verano de 2009 durante el proceso de cerrojazo del 11M, como gran capo de la trama gallega de Vilagarcía de Arousa con la que componen la trama asturiana del 11M, una trama en la que queda implicada todo Dios, hasta la Infanta Elena, y que será resuelta en última instancia -utilizando los habituales recursos transversales- por Trillo.

Pero volvamos a los años en que están intentando desmontar brazos armados de Gladio.
El asesinato de Bardellino provoca una guerra interna en la mafia. El asesino de Bardellino es, a su vez, asesinado en España.

Alrededor de Inchaurrondo también hay una crisis. Empieza a actuar el comando Txarito (comando etarra de junkies) que actúa en Galicia. Durante el cerrojazo del 11M, en el verano de 2009, lo ponen también en circulación (sólo en papel de prensa) mientras se produce el clásico episodio de los tiempos de crisis en las cloacas: La “bala para el rey” , con los atentados de Eta en Mallorca.

Mientras Italia es una balacera, los integrantes de la rama española de Gladio se defienden como gato panza arriba.
El 12 de septiembre de 1989, Eta asesina a la fiscal que lleva el caso Lasa y Zabala, Carmen Tagle.
El asesinato es cometido por Henry Parot, del “comando oculto” de Eta, conocido sólo por los jefes del comando…y el Ministerio del Interior, que durante la Operación Sokoa hacen un ejercicio de triangulación de pistolas Sig Sauer y misiles, llevado a cabo por Paesa,Galindo, Saenz de Santamaría o el gran capo perenne de la policía, Rafael del Río, que ha pasado oportunamente a ser presidente de Cáritas, tras dejar su puesto de jefe de seguridad de Iberia al jefe de la *** durante el 11M, Jesús de la Morena.
En el exterior colaboran en la triangulación los habituales del Irangate, en la palestra por esas fechas (1986) .Personajes como Al Kassar, la CIA y el Mossad.
El 5 de noviembre del 86, se anuncia a bombo y platillo el descubrimiento por la policía, gracias al seguimiento de un GPS colocado en los misíles Sam 7 –de los que nunca más se supo- que pitan en la Isla de los Faisanes, de la Cooperativa Sokoa, fundada en 1971 complemento del bar Faisán.
Lo del “descubrimiento” es un cuento porque allí fue donde puso la bomba Jean Paul Cherid en 1975 en el episodio del Lobo, Sokoa es la coartada esgrimida pára el secuestro de Marey y allí detuvieron en 1983 a Thierry.
Carmen Tagle es asesinada por una de esas pistolas.
Paesa había estado negociando con Azkoiti y con uno de los hermanos Esnal (del “comando oculto” francés del argelino Parot) la venta de las pistolas. Se supone que las pistolas han quedado revueltas cuando Rafael del río da el cambiazo en Barajas a los supuestos ladrillos que llevaban las cajas de armas (es mentira, pero es la VO) , los etarras se mosquean y se piran con las pistolas , dando el esquinazo a la siempre torpe policía francesa y tal y tal. El capitán que lleva la operación (detenido por narcotráfico en 1996) le dice a su jefe algo así:

-Señor, los etarras han huído y se han llevado las pistolas, ¿qué hacemos?
-Gran capo: Echadle la culpa a los franceses.
Ah… y mandadles misíles;-)

Dos semanas después del “descubrimiento” de Sokoa (20N de 1986), no se sabe si porque no tenían pelas para celebrar alguna onomástica, Dorado y Bayo son detenidos dando un palo a una tienda en Irún. Llevan pistolas Sig Sauer.
En la Operación Sokoa es detenido Azkoiti.
Azkoiti es el sucesor de Txomin en Eta militar, la Eta nacionalista no socialista, próxima al PNV .
Txomin,sucesor de Echave en la jefatura de Eta M, había sido detenido tras el final de la negociación del 84, que empieza con Galindo y Echave en el Faisán.
Pero no voy a retroceder más.
Sin la protección de Txomin y la sobrexposición del ministerio de Interior y de Justicia, Yoyes, la sucesora de Argala, es asesinada en septiembre del 86.
A Txomin le están moviendo de un sitio para otro y tras su llegada a Argel en 1987, en teoría para la negociación junto con el berezi Antxon (comandos especiales de Eta PM) se comunica su muerte, ocurrida días antes. Se dice que ha sufrido un accidente de tráfico y Belén y Macario aparecen escayolados.
Luego se dice que ha muerto haciendo entrenamiento paramilitar.
El caso es que Eta M ha desparecido y sólo quedan los Berezi, etarras entrenados en Argel como, por ejemplo, Lobo.
A Arzalluz le darán calabazas en las posteriores negociaciones.
Como decía, en Sokoa detienen a Azkoiti.
Pero no detienen a los franceses del comando oculto que asesinará a Carmen Tagle.
En su lugar se da bombo y platillo a la detención del comando de un antiguo miembro de Fuerza Nueva que entró en la ertzaina y posteriormente en Eta tras el asesinato de un familiar suyo, el comandante Jose Maria Herrera.
¿El nombre del etarra de Fuerza Nueva?
De Juana Chaos.

De Juana fue de `Fuerza Nueva´

Ese es el clima general en el que se desenvuelven los cloaqueros cuando llega el momento de desmontar esas tramas caducadas de la Red Gladio. El nuevo enemigo que está a punto de aparecer a la vuelta de la esquina ha sido denominado genéricamente Al Qaeda. Y se necesitan otros actores o , al menos, la “reconversión” de los antiguos.
El cambio del cambio.
En España los principales miembros de la Brigada de Interior se convirtieron en la Brigada de Exterior, hoy UCIE, con la remodelación del 94.
Una remodelación que también trajo consigo el clásico episodio de “Una bala para el Rey”. Acabar con las “fuentes de la lucha terrorista” o recolocarlas no es tan fácil. Todo requiere un “Proceso”
Pero no adelantemos acontecimientos.
A principios de los 90 ocurre algo antes impensable.
En plena guerra de clanes en Italia, un capo decide romper la Omerta, la ley del silencio.
Se trata de Tommaso Buscetta, un capo del clan Bardellino que hacía de broker en Brasil.
Su status hacía que conociera la estructura de la organización y empezó a declarar, primero con cuentagotas, ante los jueces Falcone y Borsellino.
En mayo y julio del 92 Falcone y Borsellino son asesinados y Buscetta cuenta sin tapujos lo que antes había dejado entrever: Andreotti, Craxi y la democracia cristiana están involucrados en los crímenes de la mafia. Otros capos empiezan a largar también.
Aparece el escándalo de la Red Gladio en toda su dimensión, con la estrategia de la tensión de la OTAN, haciendo los atentados de bandera falsa adjudicados a las Brigadas Rojas.

Tommaso Buscetta – Wikipedia, la enciclopedia libre

¿Qué pasaría si en España ocurriera lo mismo?
Tras más de dos décadas en las que los SS utilizan el terrorismo basándose en una espiral sin salida, un círculo vicioso contenido en el esquema Acción- Reacción, aparece por primera vez el término Negociación.
Y una vía de escape: La vía Azkoiti.
Por esta vía los etarras “arrepentidos” pueden salir de la cárcel, sin contar como recibían las órdenes ni de quien.
Muchos etarras salen por esa vía en la época de Belloch y casi 200 en unos meses de 1999 con Aznar.
Hace solo un par de meses la acaba de “reivindicar” Aznar como la vía por la que se va a “solucionar el conflicto”.

En julio de 1992, Azkoiti, entonces preso en Pau (Francia), recibió la visita del comisario francés Joel Cathala, portador de una misiva de su Gobierno. Una semana después, acudió al mismo centro el ex dirigente de Herri Batasuna (HB) Iñaki Esnaola con un mensaje del entonces secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera. En ambos casos, el planteamiento fue similar: el dirigente podría abandonar la prisión en breve y, a cambio, forzaría el inicio de conversaciones Gobierno-ETA con el consiguiente alto el fuego.

Azkoiti promueve ante la cúpula de ETA el diálogo con el Gobierno para acabar con la violencia | Edición impresa | EL PAÍS

Pero, además, hay que tener unos fastos del 92 sin Eta y hay que ofrecer una coartada que explique la ausencia de atentados en España.
El 29 de marzo detienen a la cúpula – una pandilla de infiltrados a los detienen cuando acuden a la reunión a la que son convocados- en Bidart.
Lo mismo harán con un grupo menor, Terra Iure.
Pero aunque no actúe en España, Eta no deja la guerra en la que realmente está.

Roma.- El Tribunal Supremo de Italia confirmó hoy la condena en rebeldía a siete años y cuatro meses de cárel al ex dirigente de ETA Juan Luis Aguirre lete, por la colocación en 1991 de una bomba en la sede del Banco Exterior de España en Milán (norte), en cuya explosión una mujer resultó herida

Estos hechos se enmarcaron en una oleada de atentados de ETA en Italia contra intereses españoles que duró varios años.

El Tribunal Supremo de Italia confirma la condena a siete años para el ex dirigente de ETA Aguirre Lete | soitu.es

Tras la detención de la cúpula de Bidart, el nuevo jefe de Eta es Iñaki de Rentería. Y tras los fastos del 92, el primer atentado se produce en enero del 93 contra Jose Antonio Santamaría, un contrabandista,socio de Txiki Benegas en el Ku, que era testigo contra Galindo en el caso Lasa y Zabala.
Cuando el año siguiente es asesinado su socio Josu Olarte,el asunto empieza a oler a chamusquina. Aparece Anasagasti para decir que buscar explicaciones a los asesinatos de Eta es entrar en su dinámica:

“el único programa y la única filosofía de ETA es la muerte”.”buscar explicación a todo es entrar en la propia dinámica de ETA”.

Con la vía recién abierta para la “negociación”, una equidistante Gesto por la Paz, se inaugará el slogan oficial para los atentados de Eta durante los años 90. Es Madrazo quien pronuncia las palabras mágicas: “Eta hace lo único que sabe: Matar.”
Pero los atentados de Eta contra todo aquél que resulte un peligro para Galindo se suceden durante toda la década.

Olarte y Santamaría figuraban en el «informe Navajas»
Dos asesinados por ETA iban a informar sobre la «guerra sucia»
Contactaron en secreto con la Guardia Civil

Portada de EL MUNDO / Viernes, 7 de abril de 1995

Aparecen implicados altos cargos de la Guardia Municipal vinculados con el Ayuntamiento Intxaurrondo conocía la existencia de infiltrados de ETA en la Policía de San Sebastián y no la investigó Agentes municipales lo denunciaron en febrero en la Brigada socio-política

La Guardia Civil de Intxaurrondo conocía la existencia de una red de infiltrados de ETA en la Guardia Municipal de San Sebastián y, sin embargo, no realizó ninguna comprobación ni remitió sus informaciones al Ministerio de Justicia e Interior, según confirmaron a este periódico fuentes del departamento.

Pese a tener esta constancia, la Guardia Civil no inició ninguna investigación. Sin embargo, ese mismo escrito fue remitido también a la Policía Autónoma Vasca, quien abrió inmediatamente una línea de trabajo.
El Departamento de Justicia e Interior, dirigido por Juan Alberto Belloch, tenía abierta una investigación en fase primaria con datos aportados por un confidente, pero que apenas llegó a avanzar. La Guardia Civil de Intxaurrondo, sin embargo, tenía todas las claves para desmantelar la trama.
Finalmente, Interior tuvo acceso al mismo informe que obra en poder de los mandos de Intxaurrondo, y ahora tiene ya prácticamente clara la razón por la que ETA atentó contra Morcillo, Ordóñez y Nieto.

Según fuentes policiales, Morcillo, Ordóñez y Nieto fueron objetivo de ETA por la información que la red facilitó a la organización terrorista. Igualmente sufrieron atentados mortales otras dos personas: Lorenzo olarte, «Plomos», y José Antonio Santamaría, antiguo socio de la discoteca «Ku». Ambos, encartados en el «informe Navajas» sobre el narcotráfico en Euskadi, fueron asesinados cuando decidieron colaborar con la Justicia para esclarecer el fondo de la trama. Las mismas fuentes apuntan también la posibilidad de que fueran los infiltrados de ETA en la Guardia Municipal los que facilitaran la información al «comando Donosti» para asesinar al brigada Mariano de Juan.
Una de las personas que llegaron a conocer las claves de la trama fue el sargento de la Guardia Municipal donostiarra Alfonso Morcillo. Este agente colaboró en una parte de las investigaciones del «informe Navajas», paralizado durante casi dos años por la Fiscalía General del Estado al implicar en una supuesta red de contrabando y narcotráfico al número uno de la lucha antiterrorista y jefe del cuartel de Intxaurrondo, coronel Enrique Rodríguez Galindo.
De las investigaciones practicadas por Morcillo estuvo al tanto casi por completo el responsable de la Policía Judicial de San Sebastián, Enrique Nieto, con quien el sargento municipal mantuvo excelentes relaciones profesionales y personales.

Morcillo también informó del alcance de sus investigaciones a Gregorio Ordóñez, presidente del Partido Popular en Guipúzcoa y teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián cuando fue asesinado por ETA.
Según ha podido saber este periódico, entre los investigados por su presunta relación con ETA figuran altos mandos de la Guardia Municipal de San Sebastián.
Pero los trabajos de investigación que desarrollan tanto el Ministerio del Interior como la Policía Autónoma Vasca llegan más lejos.
Vinculan esta red de infiltrados de ETA en la Guardia Municipal con personal al más alto nivel del ayuntamiento donostiarra. Es la misma conclusión a la que llegaron los asesinados Morcillo, Ordóñez y Nieto.
Los vínculos del personal del Ayuntamiento en la red de infiltrados de ETA queda constatada también en la denuncia elaborada por un grupo de funcionarios de la Guardia Municipal y presentada ante la Guardia Civil de Intxaurrondo y la Policía Autónoma Vasca.

Portada de EL MUNDO / Lunes, 26 de junio de 1995

La conexión mafia Gladio italiana se produce a través del Ku. Pero el Ku de Ibiza para la que no se conseguían permisos de apertura por una denuncia ecologista puesta por el PSOE Balear.
Hasta que intercedió Txiki Benegas y se abrieron las puertas.

Está considerado el «número dos» en el entramado de financiación ilegal de los socialistas italianos La Policía asegura que el financiero del PSI Mach se esconde en algún rincón de Ibiza El financiero se ha puesto en contacto con el ex primer ministro craxi

La Policía española asegura que Ferdinando Mach Di Palmstein, uno de los principales responsables de la financiación ilegal del Partido Socialista Italiano (PSI) y actualmente prófugo de la justicia, se encuentra en la isla de Ibiza, desde donde se puso en contacto con el ex primer ministro italiano Bettino craxi.
«Sabemos que está en Ibiza, hemos estado a punto de detenerlo, pero no lo hemos conseguido». Así resumía un policía italiano a EL MUNDO la situación de Ferdinando Mach de Palmstein, financiero prófugo de la justicia y en estos momentos la pieza más codiciada por los fiscales milaneses de la operación «Manos Limpias».
La Policía pudo comprobar la presencia en la isla de Mach porque constató que, desde Ibiza, el financiero se puso en contacto con el ex primer ministro socialista italiano Bettino craxi, refugiado en Túnez.
Mach de Palmstein es considerado el número dos de craxi en el entramado de financiación ilegal del PSI.
Mach ha jugado al gato y al ratón con la policía en Ibiza en diferentes ocasiones; ahora, sin embargo, hay una orden internacional de detención que antes no existía. Desde la Delegación del Gobierno se confirmó ayer que hay montado, desde hace varias semanas, un dispositivo para detener a Mach.

La Policía asegura que el financiero del PSI Mach se esconde en algún rincón de Ibiza
El financiero se ha puesto en contacto con el ex primer ministro craxi

En medios periodísticos italianos se asegura que la detención y puesta a disposición de la justicia italiana de Mach puede tener consecuencias en España, ya que este financiero de 47 años es considerado el posible enlace entre el entramado de financiación ilegal del PSI y la presunta red de comisiones irregulares del PSOE.

Mach era el más estrecho colaborador de Nerio Nessi, amigo personal de Alfonso Guerra e histórico dirigente del socialismo italiano. En Ibiza, Mach conoció a Txiki Benegas, aunque el actual secretario de Relaciones Institucionales del PSOE ha negado a EL MUNDO cualquier vinculación con el financiero italiano, aunque admite que le fue presentado en Ibiza en una ocasión.

Mach introdujo en la isla al controvertido «ingeniero» financiero y militante del PSOE, Gian Carlo Parretti. A través de Mach, Parretti intentó hacerse con Banesto antes de que fuera a parar a manos de Mario Conde, y, finalmente, acabó convirtiéndose en socio de Abel matutes a través de una finca en Formentera que fue valorada en mil millones de pesetas.
Parretti reconoció en una entrevista que fue Mach quien le introdujo en Ibiza. En aquellos veranos de 1985 y 1986, Mach, Parretti y matutes eran unos buenos amigos que tanto compartían una excursión marítima en el yate de algunos de ellos como mesa en el privado de la discoteca KU, por entonces en su mejores momentos.

Según los fiscales de la operación «Manos Limpias», Mach cobró una comisión ilegal sobre los 21.000 millones de pesetas de una venta de misiles al Ejército español, en 1985. El propio Nerio Nessi reconoció ante la justicia italiana que hizo personalmente gestiones en el palacio de La Moncloa relacionadas con esa operación.

Portada de EL MUNDO / Jueves, 20 de octubre de 1994

El 1 de octubre de 2004, día en que a través de Bermúdez se concede el tercer grado a Galindo, hacen un pequeño resumen aprovechando para intoxicar sobre el 11M.


En dicho informe se recoge la investigación interna que realizo la Guardia Civil; el general Pedro Catalán encargo al capitán Juan Miguel Castañeda y al guardia segundo Garcilaso Casado Muñoz investigar a Galindo y a sus hombres ya que habían sido delatados por un ex narco arrepentido, la investigación dio sus frutos y fue entregada a Luis Navajas, fiscal jefe de San Sebastián en 1988, en dicha investigación se relacionaba a 32 guardias civiles y policías, entre ellos Galindo, con redes de contrabando y narcotráfico en el norte de España. La investigación fue paralizada por los fiscales generales del Estado, Moscoso y Torres, pero la publicación del informe en el Diario 16 en 1990 hizo que se retomara la investigación hasta que se archivo en caso en 1994.

De enero de 1994 hasta enero de 1995 fueron asesinados por ETA cuatro personas que amenazaba con destapar al trama del narcotráfico en el País Vasco( parte de la trama del informe navajas). Estos fueron José Antonio Santamaría, José María Olarte, “Plomos”(después de destapar El País que era un importante confidente de la policía en casos de narcotráfico), Alfonso Morcillo, responsable de la Brigada de Investigación de narcotráfico de la Guardia Municipal de San Sebastián y Gregorio Ordóñez que “había confesado unas horas antes a la periodista Carmen Gurruchaga que estaba investigando datos de enorme trascendencia sobre el “informe Navajas” y la implicación de varios miembros de la Policía Municipal donostiarra con Intxaurrondo”

El Prncipe: 11M y Galindo

La declaración de Castañeda en su momento.


“El juez investiga por fin la conexión Galindo-narcos

El comandante de la Guardia Civil, Juan Miguel castañeda, declaró ayer ante el juez que el general Rodríguez Galindo estaba implicado en el narcotráfico, según diversos testimonios de contrabandistas que escuchó él personalmente hace casi diez años. castañeda estaba entonces destinado al Servicio Central de Información de la Guardia Civil, que investigó los hechos. El mismo fue quien aportó el grueso de las revelaciones que integran el informe Navajas, redactado en 1989, en el que se relataba la implicación de Galindo y sus colaboradores de Intxaurrondo en una red de tráfico de drogas. El informe, que durante siete años ha permanecido en el cajón del fiscal Navajas, fue entregado anteayer al juzgado de instrucción de San Sebastián, donde declaró castañeda. Este se ratificó en todo lo dicho en el informe. castañeda es un profesional fuera de toda sospecha, por lo que su declaración merece la mayor credibilidad. Dada la gravedad de las acusaciones, que se unen a otras que vinculan al general con el contrabando, la Justicia tiene que investigar este asunto y llegar hasta el final. No es esto lo que se ha hecho hasta ahora, ya que, de forma inexplicable, el informe Navajas ha sido hurtado hasta anteayer al conocimiento del juez, que tendrá que valorar su veracidad. Su ocultamiento durante tanto tiempo ya indica algo.”

En julio de 2009, cuando meten en la batidora todos los casos con los que han dado carpetazo al 11M, a lo de Garzón y a lo de “Querido Emilio” – ¿qué ha pasado con las cuentas de Jersey?- detienen a uno de los capos de la trama de narcotráfico de Vila García de Arousa con la que han creado la trama asturiana del 11M: Juan Miguel Castañeda.
Quítate tú para ponerme yo.

El coronel acusado de desprestigiar a Taín declara hoy ante el juez Marlaska

Marcial Dorado y otros presuntos narcos promovían una campaña para dañar la imagen del ex magistrado antidroga

El aduanero de Vigo imputado por el caso también será interrogado en la Audiencia Nacional

Juan Miguel castañeda Becerra, coronel de la Guardia Civil con destino en Guadalajara, y Eugenio Fontenla Vázquez, funcionario del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) en Vigo, están llamados a declarar hoy en la Audiencia Nacional como imputados en la causa que se sigue en el Juzgado Central número 3 contra Marcial Dorado Baúlde y otros por blanqueo de capitales. En el marco del proceso también se investiga una conspiración para desprestigiar al juez José Antonio Vázquez Taín y neutralizar así su labor contra el narcotráfico al frente del juzgado de Vilagarcía, campaña que estaría orquestada por el propio Marcial Dorado y otros presuntos narcos.

El coronel acusado de desprestigiar a Tan declara hoy ante el juez Marlaska

Ahí entran en juego los abogados que sustituyen al abogado de la Pipol (trama falsa del 11M) asesinado en diciembre de 2008, DiazMoñux.
Los sustitutos son Paconrbo, Latorre y la sobrina de Stampa Braun, que a su vez son los que cambian las declaraciones de Correa en la Gurtel. Pero no lo voy a líar aquí con como montan la trama falsa del 11M. Ya lo escribiré en el hilo de la “Opinionitis”.

Dejo el tema con un artículo muy atrevido escrito en diciembre de 2009.

8-12-2009

Ascenso y caída de Marcial Dorado
Una lancha ha propiciado su primera condena por narcotráfico y los archivos de su lugarteniente ponen en riesgo su fortuna

Salió indemne de los juicios por contrabando, de la investigación de la Peseta Connection –se sospechaba que su red blanqueaba 250 millones de pesetas semanales en Suiza–, y el informe Navajas sobre contrabandistas, guardias civiles y ETA pasó sobre él sin tocarle. Condenado ahora a 10 años por narcotráfico, se enfrenta a otra causa por blanqueo. Un ´pendrive´ intervenido a un ex guardia civil que llevaba sus asuntos contables podría ser su particular caja de Pandora.

¿Venganza de las fuerzas antidroga contra el último de los grandes contrabandistas, como aseguran en su entorno, o el pasado le pasa factura?

Entre los 24 imputados por blanqueo y cohecho figura el teniente coronel de la Guardia Civil Juan Miguel castañeda, curiosamente uno de los artífices del Informe Navajas, en el que el entonces fiscal de San Sebastián, Luis Navajas, se entrevistó con contrabandistas de tabaco y narcotraficantes vascos socios de clanes gallegos para conocer la vinculación de guardias civiles de Intxaurrondo con estos grupos en la etapa del general Galindo en los 90, y que llevó a detectar contactos entre las redes gallegas y ETA.

Con fama de “intocable” entre sus compañeros de “negocio” dada la red de relaciones e influencias tejidas a todos los niveles por Marcial Dorado, la ardua investigación del SVA y la valentía del entonces juez de Vilagarcía de Arousa, José Antonio Vázquez Taín, lograron algo que parecía impensable: procesarle en la Audiencia Nacional por narcotráfico y blanqueo de capitales. En el primer caso ha sido condenado. El segundo continúa abierto.

Ascenso y caída de Marcial Dorado – Sucesos – Faro de Vigo

Bermúdez rechaza el tercer grado para Galindo el 20N del 2003.
Acepta ponerlo en circulación al día siguiente de la detención de los confidentes que harán el falso relato de los explosivos del 11M , Rafá y Trashorras.(18-3-2004)
Se le concede el tercer grado el 1 de octubre de 2004 ,cuando Bermúdez es presidente de la sala de lo penal (13-9-2004) y, finalmente, lo saca a la calle el mismo juez que ha soltado a Oubiña, en lo que parece haber sido la primera medida del ministerio de Gallardón.

El jefe de los SS, San Martín, hizo un análisis de lo que iba a hacer Eta antes de que Eta hubiera hecho su primer atentado, el de Melitón.
Y lo estructuró en períodos de 8 años.

https://docs.google.com/viewer?a=v&q…YZ8bCc1Iu6vV-A

Esos periodos se han cumplido a rajatabla:
1968-76
1976-84
1984-1992
Ya detallaré si a alguien le interesa.
Lógicamente, el periodo que comienza en 1992 con la jefatura de Iñaki de Rentería tiene que acabar en el 2000.
Y , en efecto, en el aniversario de la tregua, el 16 de septiembre del 2000, es detenido Iñaki de Rentería.
Ese día viene a España Schroeder. Hacen un simulacro de terrorista colado en la fiesta en Segovia y se va con el Rey a la fábrica de Santa Bárbara en Hernani, donde se supone que Eta robó el explosivo que apareció en un coche aparcado en doble fila en el atentado de Carrero, por lo que “no hizo falta analizar el explosivo” que lanzó el coche de Carrero al tejado de los jesuitas.
Ha sido goma 2 y vale ya.
El tema que se traían entre manos era el retraso en la venta a Alemania de la fábrica de goma 2 (ahora ecológica y tal). Finalmente, la empresa de goma 2 se la quedaron los chicos de Frank Carlucci, mientras el contrato de los trenes que habitualmente llevaba la francesa Alstom (ya se sabe que en España no se sabe hacer trenes, ni gestionar empresas de dinamita ni ná de ná) fue a parar a Siemens.
El presidente dinamitero en España es Antonio de Oyarzabal, cargo que compagina con la vicepresidencia de esa cosa empresarial, terrorista, revolucionaria, internacional llamado Instituto Elcano.

El 11M se produce un crack en el proceso de 8 años, justo en mitad del periodo, con un atentado.
Durante el ultimo periodo de 8 años se han dedicado a marear la perdiz a todo el mundo para acabar con el “Proceso” de “desaparición” de Eta.
Sobre todo a “las bases de Eta” que ya no saben ni por donde les da el aire.
Seguro que “el nuevo etarra” Larreina les lleva a buen redil junto con el nuevo “ministro antieta”, Hernández y Fernández, que se ocupara de marear a las “bases antieta”.
Dos numerarios del Opus para terminar con lo que empezaron en 1959.

Ahora toca Al Qaeda.
Y vale ya.

PD. El 3 de octubre de 2004 detienen al siguiente jefe de Eta, Mikel Antza.
¿Dónde lo detienen?
En la casa en la que vivía, que es la misma en la que vivía y fue detenido el anterior jefe, Iñaki de Rentería.
Otra “granja de terroristas”, como Morata.


Última edición por swing; 03-may-2013 a las 10:30

Fuente: Burbujainfo
 

El BBVA demanda a dos huerfanos menores de edad, pide su desalojo forzoso y la condena a una deuda perpetua

El miércoles 3 de julio a las 11h miembros de la familia demandada, de PAH Madrid y del 15M acudieron a la sucursal del BBVA de la calle Ignacio Santos Vinuelas, 5. Solicitaron la retirada de la demanda de ejecución contra los menores huérfanos y la apertura de un proceso de negociación que impida el desalojo forzoso y la condena a una deuda perpetua a dos menores de edad

El día 18 de abril de 2013, L.A.C. de 4 años de edad y P.A.R. de 9 de años de edad, hermanos y huérfanos de padre, recibieron una demanda de ejecución hipotecaria del Juzgado nº100 de Madrid a instancias del BBVA.

Su padre, Agustín A. P., murió el 14 de marzo de 2012 a los 41 años de edad en un accidente laboral. Agustín, convivía con su pareja y madre de su hijo pequeño. Al poco tiempo de su fallecimiento, se realizó declaración de herederos contando con que la hipoteca incluía un seguro de vida.

La tranquilidad duró poco: dos familiares acudieron al banco donde Agustín tenía su cuenta corriente, hipoteca, dos seguros y un plan de pensiones, para tramitar el seguro de vida de la hipoteca. La información que recibieron fue escasa, pero el director de la entidad les saeguró que el seguro del préstamo hipotecario no estaba al corriente de pago y que, por tanto, el banco no se hacía cargo del importe restante de la hipoteca.

Su compañera no tenía constancia de la devolución de estos recibos, por lo que se puso en contacto con el Defensor del Cliente del BBVA y con la Dirección General de Seguros, sin obtener ningún dato aclaratorio de ninguno de los dos sitios.

En el expediente administrativo de la dirección General de seguros, BBVA afirma que la hipoteca dejó de pagarse en una determinada fecha. La familia tiene pruebas de que la entidad falta a la verdad.

Aun con las dificultades económicas de su actual pareja y con la ayuda de familiares, continuó haciéndose efectivo el pago de la hipoteca, siempre con la expectativa de respuesta a la reclamación por el seguro. Sin embargo, la viuda, que carece de ingresos, se vió obligada a dejar de pagar la letra.

Desde ese momento y, hasta el día de hoy, la viuda recibió reiteradas llamadas del director de la entidad, de otros reprsentantes de su entidad y también de los servicios jurídicos de BBVA, reclamando el pago inmediato del importe total de la hipoteca, dándole incluso la posibilidad de fraccionar el pago en 3 plazos.

A pesar del total conocimiento de la situación económica de la pareja del fallecido y de los menores, BBVA ha continuado presionando y acosando a través de notificaciones, llamadas telefónicas y demás, por medio de empresas de cobro.

El miércoles 3 de julio familiares de la parte demandada y miembros de PAH Madrid acudirán a la sucursal del BBVA situada en el número 5 de la calle Ignacio Santos Vinuelas, 5 para exigir a la entidad que retire la demanda de ejecución contra los menores huérfanos y la apertura de un proceso de negociación que impida el desalojo forzoso y la condena a una deuda perpetua a dos menores de edad.

La PAH califica de cruel y antisocial el modus operandi de esta entidad, que deja clara su nula responsabilidad social corporativa y el desprecio más absoluto por los derechos de la infancia.

Fuente: Cazadebunkers

 

España rebosa transgénicos, pero no sabe dónde están plantados

España se coloca como el país europeo con más autorizaciones para siembra de organismos genéticamente modificados. Sin embargo, las autoridades no informan a la población dónde se efectúan los ensayos ni qué productos agropecuarios se cultivan con estas características.

Por Inés Benítez / Tierramérica-IPS

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Málaga, España. Este país se encuentra en primer lugar dentro de la Unión Europea en materia de cultivos a gran escala de semillas genéticamente modificadas.

Según la cantidad de experimentos y la extensión de los predios plantados, España acoge 42 por ciento de los ensayos experimentales de cultivos modificados al aire libre de la Unión Europea, indican datos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

“Se está realizando un experimento a gran escala sin conocer sus consecuencias en la salud, el entorno y el futuro de la agricultura”, dice a Tierramérica la ecologista Liliane Spendeler, directora de Amigos de la Tierra España.

Esta organización ecologista promueve la campaña Únicos en Europa: la teletienda de los transgénicos, para informar a la sociedad sobre estos cultivos.

Los organismos genéticamente modificados son aquellos a los que se han incorporado en laboratorio genes de otras especies, vegetales o animales, para producir características deseadas, como resistencia a plagas o a climas adversos.

No hay estudios concluyentes sobre la inocuidad de estos transgénicos para la salud humana y el ambiente. Por eso la Organización Mundial de la Salud recomienda estudiar cada caso en forma individual.

En 2012, España contaba con una superficie de algo más de 116.3 hectáreas de maíz transgénico MON-810, de la corporación biotecnológica trasnacional Monsanto, 20 por ciento más que en 2011, según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, con base en datos de venta de semillas.

Ecologistas critican que esos datos sean estimaciones imprecisas y que no exista un registro público sobre la ubicación de los terrenos sembrados de transgénicos.

Cuando cultivos ecológicos u orgánicos certificados se “contaminan” con variedades transgénicas, los agricultores pierden ese galardón y no pueden demandar al dueño de las siembras modificadas porque no existe el registro, ni reclamar indemnización por daños pues no está prevista en las legislaciones española y europea, lamenta Spendeler.

En España, como en toda la Unión Europea, sólo se permite cultivar maíz transgénico. La soya y el algodón modificados se importan de Argentina, Brasil, Canadá y Estados Unidos.

“Los alimentos transgénicos producidos en países en desarrollo llenan los estómagos de vacas y cerdos de los países industrializados”, dice a Tierramérica el responsable de la campaña sobre este tema en Greenpeace España, Luís Ferreirim.

“De 1996 a 2011, los cultivos biotecnológicos han contribuido a la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y [la respuesta al] cambio climático”, sostiene un informe del 20 de febrero del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, por sus siglas en inglés).

Según el ISAAA, en 2012 se plantaron 170.3 millones de hectáreas de vegetales transgénicos en todo el mundo, 6 por ciento más que en 2011. Estados Unidos es el mayor productor, seguido de Brasil.

Pese a las mejoras de productividad, eficiencia y reducción del uso de plaguicidas, que defienden los promotores de los transgénicos, un número importante de países europeos los prohíben, valora Ferreirim.

En Europa hay 11 Estados que dicen no a los transgénicos, ocho de ellos en la Unión Europea tras la suma de Polonia en 2013. Y en 2012 sólo cultivaron Portugal, España, Rumania, Eslovaquia y la República Checa, apunta.

Noventa y cinco por ciento de estas siembras de la Unión Europea se concentran en España (88 por ciento) y Portugal (7 por ciento).

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La mayor parte del maíz modificado se destina a elaborar pienso. “Dado que la pirámide de alimentación se ha invertido y cada vez demandamos más proteína animal, esto llega directamente a nuestros platos”, dice Ferreirim.

La legislación europea obliga a indicar en la etiqueta de un alimento si sus ingredientes contienen o han sido elaborados a partir de transgénicos, salvo en los casos en los que esa presencia no supere el 0.9 por ciento del ingrediente.

El pienso que se comercializa en España mezcla maíz transgénico y convencional, lo que constituye “un grave atentado al derecho de elección” del ganadero por una ración no modificada para sus animales, dice Spendeler.

La activista Carmela San Segundo, de Ecologistas en Acción, en la sureña ciudad de Málaga, destaca el “gran poder” que ejercen las corporaciones agroquímicas que venden semillas modificadas.

Esta organización no gubernamental consiguió que una docena de pueblos malagueños se declararan Zonas Libres de Transgénicos, figura legal reconocida por la Unión Europea.

“Hay que trabajar mucho: hablar con asociaciones de vecinos, agricultores y miembros de los ayuntamientos. No es un problema que preocupe porque la gente lo desconoce bastante”, declara a Tierramérica.

En España, la plantación de maíz transgénico se inició en 1998 para hacer frente a la repercusión económica de las plagas, según la cartera de Agricultura.

Pero hoy se ignora la incidencia real de la plaga de taladro (Ostrinia nubilalis) que afecta al maíz.

“¿Se justifica el uso de esta tecnología sin contar con datos concretos sobre las pérdidas causadas por las plagas?”, se pregunta Ferreirim.

El ambientalista explica que la variedad de maíz transgénico Bt, de la corporación estadunidense Monsanto, evita el empleo de plaguicidas porque produce en sus flores una bacteria tóxica para los insectos.

Pero, aunque no siempre haya amenaza de plagas, este maíz libera constantemente ese gen que, tras la cosecha, queda en el suelo y daña su fertilidad, asegura.

“Se ha comprobado en cultivos transgénicos de varios países que, a la larga, empiezan a aparecer plagas secundarias, lo que obliga a usar otros pesticidas”.

Además, los experimentos de siembras al aire libre no pasan por ningún control de seguridad, asevera Ferreirim.

Según una encuesta publicada en 2010 por la Unión Europea, 53 por ciento de los españoles rechazaban introducir genes de otras especies en los alimentos; mientras, sólo el 27 por ciento estaban de acuerdo.

Fuente
Contralínea (Mexico)

Red Voltaire

 

25 verdades sobre el incidente europeo con el Presidente de Bolivia Evo Morales

En un hecho sin precedentes en materia de relaciones internacionales, cuatro gobiernos europeos, los de Francia, España, Italia y Portugal, cerraron esta semana sus espacios aéreos al avión presidencial de Bolivia. ¿Muestra de estricto respeto por la ley o nuevo síntoma del servilismo de los gobiernos europeos hacia el imperio estadounidense, que por cierto los desprecia al extremo de espiar sin miramientos las comunicaciones de sus mandatarios y diplomáticos? Para responder a esta simple pregunta, el investigador francés Salim Lamrani nos presenta 25 hechos.

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El caso de Edward Snowden dio origen a un grave incidente diplomático entre Bolivia y varios países europeos. Tras una orden de Washington, Francia, Italia, España y Portugal prohibieron al avión presidencial de Evo Morales sobrevolar sus territorios.

1- Tras un viaje oficial a Rusia para asistir a la cumbre de los países productores de gas, el Presidente Evo Morales tomó su avión para regresar a Bolivia.

2- Estados Unidos, pensando que Edward Snowden, ex agente de la CIA y de la NSA, autor de las revelaciones sobre las operaciones de espionaje de su país, se encontraba en el avión presidencial boliviano, ordenó a cuatro países europeos, Francia, Italia, España y Portugal, que le prohibieran el sobrevuelo de su espacio aéreo al avión del Presidente Evo Morales.

3- París cumplió inmediatamente la orden procedente de Washington y, a pesar de que el avión presidencial boliviano se encontraba a apenas unos kilómetros de las fronteras francesas, canceló la autorización de sobrevuelo de su territorio que había otorgado a Bolivia desde el 27 de junio de 2013.

4- El gobierno de Francia puso así en peligro la vida del Presidente boliviano, cuyo avión tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en Austria, por falta de combustible.

5- Desde 1945, ninguna nación del mundo había impedido a un avión presidencial sobrevolar su territorio.

6- París, además de desatar una crisis de una extrema gravedad, violó el derecho internacional y la inmunidad diplomática absoluta que protege a todo Jefe de Estado.

7- El gobierno socialista de Francois Hollande atentó gravemente contra el prestigio de la República Francesa. Francia aparece así ante los ojos del mundo como un país servil y dócil que no vacila un solo instante en obedecer a las órdenes de Washington, aún a costa de sus propios intereses.

8- Al tomar semejante decisión, el Presidente Francois Hollande desprestigió la voz de Francia en la escena internacional.

9- París también se vuelve objeto de risa en el mundo entero. Las revelaciones de Edward Snowden permitieron descubrir que Estados Unidos espiaba a varios países de la Unión Europea, entre los cuales se encuentra Francia. Tras esas revelaciones, Francois Hollande pidió pública y firmemente a Washington que pusiera fin a esos actos hostiles. No obstante, el Presidente francés y su gobierno siguen aplicando fielmente las órdenes de la Casa Blanca.

10- Tras descubrir que se trataba de una información falsa y que Snowden no se encontraba en el avión, París decidió anular la prohibición.

11- Italia, España y Portugal también siguieron las órdenes de Washington y también prohibieron a Evo Morales el sobrevuelo de sus respectivos territorios, antes de cambiar de opinión tras enterarse de que la información no era verídica y permitir al Presidente boliviano seguir su ruta.

12- Pero antes, España hasta exigió revisar el avión presidencial en violación de todas las normas legales internacionales. «Esto es un chantaje. No lo vamos a permitir por una cuestión de dignidad. Vamos a esperar todo el tiempo necesario», replicó el Presidente boliviano. «No soy un criminal», declaró Evo Morales.

13- Bolivia denunció un atentado contra su soberanía y contra la inmunidad de su Presidente. Para el gobierno boliviano: «Se trata de una instrucción del gobierno de Estados Unidos.»

14- América Latina condenó unánimemente la actitud de Francia, España, Italia y Portugal.

15- La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) convocó de urgencia una reunión extraordinaria tras este escándalo internacional y expresó su «indignación» mediante la voz de su Secretario General Alí Rodríguez.

16- Venezuela y Ecuador condenaron «la ofensa» y «el atentado» contra el Presidente Evo Morales.

17- El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció «una agresión grosera, brutal, inadecuada y no civilizada».

18- El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, expresó su indignación: «¡Nuestra América no puede tolerar tanto abuso!»

19- Nicaragua denunció una «acción criminal y bárbara».

20- La Habana fustigó un «acto inadmisible, infundado y arbitrario que ofende a toda la Latinoamérica y el Caribe».

21- La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, expresó su consternación: «Definitivamente están todos locos. Un Jefe de Estado y su avión tienen inmunidad total. No puede tolerarse este grado de impunidad.»

22- Mediante la voz de su Secretario General, José Miguel Insulza, la Organización de Estados Americanos (OEA) condenó la decisión de los países europeos: «No existe circunstancia alguna para cometer tales acciones en detrimento del Presidente de Bolivia. Los países involucrados deben dar una explicación de las razones por las cuales tomaron esta decisión, particularmente porque ello puso en riesgo la vida del primer mandatario de un país miembro de la OEA.»

23- La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) denunció «una flagrante discriminación y amenaza a la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado».

24- En vez de otorgar el asilo político a la persona que le permitió descubrir que era víctima de espionaje hostil, Europa –particularmente Francia– no vacila en provocar una grave crisis diplomática en su empeño por poner a Edward Snowden en manos de Estados Unidos.

25- Este caso demuestra que si bien la Unión Europea es una potencia económica, es un enano político y diplomático incapaz de adoptar una postura independiente hacia Estados Unidos.

Fuente: Operamundi

Salim Lamrani

Salim Lamrani Profesor, a cargo de cursos en las universidades Paris-Descartes y Paris-Est Marne-la-Vallée. Último libro publicado: Cuba. Ce que les médias ne vous diront jamais (Estrella, 2009).

Fuente: Red Voltaire