RSS

Salud: Un informe certifica que el bisfenol A es cancerígeno. ¡ Y está por todas partes !

13 Abr
Un informe certifica que el bisfenol A es cancerígeno. Y está por todas partes

Uno de los lugares donde se ha encontrado mayor cantidad de BPA es en las botellas de agua de plástico. (Corbis)

Hace casi ochenta años, desde que fue descubierto, el bisfenol A se encuentra en el punto de mira de los profesionales sanitarios, pero nunca hasta este preciso momento los científicos se habían encontrado con tal cantidad de datos que refrendasen los peligros que dicho compuesto puede acarrear. El bisfenol A se encuentra en un gran número de productos que utilizamos en nuestra vida cotidiana ya que forma parte del plástico policarbonado, que conforma los envases de determinados productos alimenticios, los CD o, incluso, los biberones infantiles. Este mismo martes, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses) ha publicado uno de los informes más alarmantes respecto al BPA, en el que asegura que puede ser altamente dañino para las generaciones venideras, especialmente en lo que respecta al cáncer de pecho. Se trata de un compuesto que, en mayor o menor grado, se encuentra en el organismo de todas las personas, y que se elimina a través de la orina.

Hasta la fecha, los Informes de Evaluación de Riesgo realizados por la Unión Europea señalaban, después de la evaluación de más de mil estudios, que no existe ninguna relación entre el compuesto y el cáncer. Sin embargo, la reciente investigación asegura que aquellos fetos que han sido expuestos en el útero a las mismas tasas de BPA que suele tener la población general tienen más posibilidades de sufrir cáncer de pecho cuando crezcan. El estudio señala que en un 23% de los casos, las mujeres embarazadas están expuestas a niveles del compuesto potencialmente peligrosos.

Francia ha declarado ilegal el compuestoEste duro análisis se encuentra en sintonía con los movimientos que se están produciendo en la política francesa, ya que el pasado 10 de octubre, el Senado francés declaró ilegal el compuesto al ser considerado como perjudicial para la salud, una medida refrendada por la Asamblea Nacional en diciembre y que tendrá que implantarse de aquí al año 2015. A la hora de prohibir el compuesto fue determinante la participación de un grupo de biólogos franceses, que comprobaron que el BPA puede tener efectos negativos en la fertilidad, así como ocasionar cáncer de mama o diabetes. Sin embargo, consideraron que algunos de los problemas que se habían localizado en animales, como los que afectaban a la próstata o al tiroides, no han gozado de suficiente evidencia científica como para asegurar dicha relación, si bien no deben descartarse aún.

Un nuevo panorama legislativo

Los resultados de dicha investigación acaban de ver la luz pública, y quizá obliguen a rediseñar la legislación que sobre el compuesto existe en otros países como España, donde el pasado año la Fundación Vivo Sano pidió seguir el ejemplo francés y prohibir el BPA, ya que se trata, en su opinión, del “mayor disruptor endocrino”. La Unión Europea, hasta la fecha, solamente ha prohibido la fabricación de biberones infantiles con este compuesto, una medida aprobada en 2011. El reglamento comunitario vigente, el 10/2011/EU, indica que el límite de migración específico se encuentra en 0,6 mg/Kg.

El Parlamento Europeo aplicará el principio de precaución ante cualquier potencial efecto negativoLa última noticia que concierne a la Unión Europea es la referida a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que la pasada semana anunció que retrasaría su pronunciamiento sobre el bisfenol A hasta el mes de noviembre, a pesar de que estaba previsto en un primer momento para mayo. El Parlamento Europeo votó el pasado mes por la aceleración de las decisiones sobre este compuesto, con el objetivo de aplicar el principio de precaución ante la posibilidad de la existencia de unos potenciales efectos negativos.

¿Dónde se encuentra?

El estudio francés también señala cuáles son las principales fuentes de contagio del componente. La primera es la dieta, que supone el 84% de la exposición al BPA de la mujer embarazada. De ese porcentaje, alrededor de la mitad pertenece a la resinas epoxi que se obtienen de la reacción del bisfenol A con epiclorohidrina, que suelen estar presentes en un gran número de botes o envases en los que se comercializan los alimentos. Esto también ocurre con el agua embotellada. Sin embargo, se desconoce de dónde proviene entre el 25 y el 30% del BPA presente en los organismos de las mujeres analizadas. Debido a que forma parte de los plásticos policarbonados, el compuesto también puede ser encontrado en coches, aviones, gafas, utensilios médicos o barnices.

El bisfenol A puede ser sustituido por otros tipos de bisfenol diferentesUno de los casos más preocupantes, señala la investigación, es el de las cajeras que trabajan continuamente con tickets de compra. Como ya indicase otro estudio publicado en el año 2010, al igual que ocurre con los recibos de aparcamiento, en la tinta de dichos documentos también hay cierta cantidad de BPA, algo que fue reconocido tanto por la dirección del grupo Carrefour como por la papelera Koehler. Los hijos de aquellas madres con más contacto con dichos recibos tienen, según Anses, más probabilidades de sufrir problemas de comportamiento, obesidad o alteraciones del aparato reproductor femenino. Esto ha conducido a que algunos de los nuevos recibos sean impresos con otros tipos de bisfenol A menos dañinos.

Una historia interminable

El bisfenol A se ha encontrado en el punto de mira de científicos y legisladores desde hace unos cuantos años, aunque aún no se haya conseguido llegar a un consenso definitivo sobre el tema, sobre todo en su relación con enfermedades tan diversas como las anteriormente nombradas o la pubertad precoz. En septiembre de 2008, un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association señaló que aquellas personas con un mayor nivel de BPA en el organismo tenían un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y anormalidades en las enzimas hepáticas. En 2010, otro informe realizado por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA), que en el pasado se había mostrado escéptica respecto a los auténticos efectos del compuesto, intentó concienciar a los ciudadanos americanos y empresas productoras de los problemas asociados al BPA.

Aún se debate sobre muchos de los posibles efectos negativos del compuestoMuchas de las nociones existentes sobre el bisfenol se debaten aún entre el mito y la realidad. El European Information Centre on Bisphenol A creó una página destinada a aclarar algunos de los puntos sobre el BPA en los que existen mayores dudas, generalmente con el objetivo de acabar con el pánico colectivo sobre el componente. Por ejemplo, la organización considera que no se puede considerar el BPA como un “disruptor hormonal o endocrino”, que sólo se transfiere a los alimentos en un grado muy bajo y en pocas ocasiones y que no se ha demostrado aún que exista un vínculo entre el componente y la obesidad infantil.

Al contrario que lo que ocurre actualmente en la Unión Europa, la organización considera que la inexistencia de riesgos sobre el bisfenol A está tan demostrada que no es necesario aplicarle ningún principio cautelar. Sea como sea, lo que está claro es que uno de los grandes retos que tiene la ciencia por delante durante los próximos años es averiguar el auténtico alcance de los efectos negativos de este compuesto.

UN TOXICO A ELIMINAR

El bisfenol A (BPA) es el monómero clave para el policarbonato, uno de los plásticos más duraderos y versátiles disponibles. También se emplea el BPA producido como un antioxidante esencial en plásticos flexibles de PVC, resinas epoxi o como agente colorante en el papel térmico.

El bisfenol A se utiliza como recubrimiento en latas y otros artefactos que precisan aislar los alimentos del material del contenido y para ello se emplean resinas epoxis. Es precisamente, el contacto de los alimentos con estos recubrimientos o incluso en contacto con la piel (caso del papel térmico) que puede incorporarse al cuerpo humano. Sin embargo, la mayor parte de esta sustancia se emplea como un intermedio en la fabricación de policarbonato y de resinas epoxi. El BPA prácticamente no tiene aplicaciones individualmente – más del 99% de BPA se convierte en polímeros, tales como el policarbonato y las resinas epoxis.

El bisfenol A se utiliza en grandes cantidades en la fabricación de papel térmico y papel autocopiativo. Es el compuesto que se oscurece y se hace visible cuando el papel se expone a un cabezal de impresión térmico, -como en un impresora térmica. Debido al uso extendido y popular de papel térmico, -como en los billetes de avión, las etiquetas, los comprobantes de los pagos con tarjeta de crédito, las entradas de cine, los tickets de venta, etc.-, y los residuos que generan todas estas impresiones, el BPA puede ser ingerido. El BPA existe en estos papeles como moléculas no consolidadas que pueden acumularse en nuestra piel y migrar al interior de nuestro cuerpo.

Algunos comercios fuera de de España utilizan en sus tiquets de papel garantizado sin bisfenol A. El mismo establecimiento comercial en nuestro país utilizan papel térmico con el tóxico BPA.

Un tóxico de curso legal

Aunque el bisfenol A no se ha prohibido en ningún lugar del mundo como sustancia química, la Comisión Europea, a finales de noviembre del 2010, decidió restringir el uso del BPA en una sola aplicación: desde 1/3/2011, la producción, y desde 1/6/2011, la venta de biberones de policarbonato, hechos con base de BPA, – que ya no son permitidos en Europa. Según la OMS (en un informe de noviembre de 2010) asegura que “Los niveles de BPA en el cuerpo humano son muy bajos, lo que indica que el BPA no se acumula en el cuerpo y se elimina rápidamente”. Pero existen diversos estudios que ponen en tela de juicio su inocuidad y su papel como disruptor hormonal e incluso producto potencialmente cancerígeno, -aunque también hay opiniones contradictorias. Por este motivo, la prevención en el uso del BPA es sólo mínima y existen varias campañas para solicitar su prohibición.

Pero lo más interesante es que, aceptando la falta de conocimiento o los estudios dispares, muchas empresas han iniciado sus propias campañas para no ofrecer productos con BPA. Esto es claramente patente fuera de España, -¡aquí ni caso!-, con el papel térmico libre de bisfenol A. Si el bisfenol A fuera tan inofensivo como se dice, probablemente no nos encontraríamos con realidades como la de Francia, donde la mayoría de los comercios no utilizan otro papel térmico en las cajas que no sea con papel libre de bisfenol A (también hay tiquets con impresión de tipo matricial o laser que no contienen bisfenol A). El uso de papel térmico libro de bisfenol A es un claro ejemplo de aplicación del principio de precaución y, por tanto, se evita que éste componente tóxico circule por nuestros dedos manoseando tiquets de compra, entradas a espectáculos, recibos de tarjetas, etc. La existencia de importantes informes científicos condujo a que una aplastante mayoría, izquierda y derecha, de la Asamblea Nacional francesa votase a favor de la eliminación del bisfenol A. Especialmente relevante es el informe de la Agencia Nacional para la Seguridad Alimentaria, Ambiental y Ocupacional (ANSES) sobre “Efectos sobre la salud del bisfenol A”.

Los fabricantes de bisfenol A niegan que sea tóxico y ofrecen una página web en la que intentan confundir a la opinión pública contraargumentando lo que llaman “mitos”, cuando algunos no son evidencias: “El bisfenol A es un disruptor hormonal o endocrino”, “Los contenedores de alimentos de policarbonato y las latas con recubrimiento epoxi introducen altos niveles de bisfenol A en la comida”,  “El bisfenol A causa cáncer”,  “El bisfenol A se utiliza como un aditivo en plásticos”, “El bisfenol A debería ser prohibido”, “El bisfenol A conduce a la obesidad infantil”, “Hay una gran cantidad de estudios que demuestra que el bisfenol A es peligroso”, “El bisfenol A causa defectos de nacimiento, efectos genéticos e infertilidad”,  “El bisfenol A es perjudicial para los seres humanos en dosis bajas”,  “El bisfenol A se utiliza como plastificante en materiales plásticos”, “Los restos del policarbonato se descomponen en el mar”,  “Ciertos países han prohibido el BPA”,  “La FDA ha cambiado su opinión sobre el BPA”, “El principio cautelar debe aplicarse con cualquier presunto riesgo”, “Básicamente, cualquier alternativa es mejor que materiales basados en BPA que vienen en contacto con los alimentos”, “Cientos de estudios demuestran que el BPA es dañino pero se ignoran”, etc. Todas estas argumentaciones son consideradas como mitos por los fabricantes de BPA, pero la mayoría de ellos son hechos demostrados o, sinó, sospechosos y siguen en estudio. Puedes leer multitud de artículos científicos publicados sobre los distintos efectos nocivos del Bisfenol A, ya sea desde exposición prenatales, neurotoxicidad, hasta ecotoxicidad en ecosistemas acuíferos.

Te proponemos que entregues una copia de esta postal cuando te den el tiquet de compra.

Muchos estudios demuestran la toxicidad del BPA

La exposición a BPA puede causar una multitud de problemas de salud, tales como una mayor tasa de enfermedades cardíacas, diabetes, alteraciones del hígado en adultos, la promoción del crecimiento de las células del cáncer de mama, acción como disruptores hormonales, problemas de desarrollo en fetos y niños pequeños, alteraciones del desarrollo cerebral, e incluso causar disfunción eréctil, además de otros problemas sexuales en los hombres. Carlos de Prada, director de la campaña Hogar sin tóxicos afirma de forma contundente que: “El bisfenol A es la estrella de los disruptores endocrinos, el más estudiado. Hay una base científica impresionante, con más de 1.000 estudios realizados”. Pero sigue siendo un producto permitido en España y ampliamente utilizado en nuestra vida cotidiana en papeles térmicos y en cantidad de envases que están conteniedo alimentos.

Puedes apoyar la campaña o, sobretodo, enviar cartas a los principales centros comerciales de este país para que empleen papel térmico libre de bisfenol A. Interpela al responsable de la tienda sobre la importancia que los tiquets de las tiendas no contengan bisfenol A. Y eso puedes hacerlo tanto si vas de compras en Carrefour, El Corte Inglés, Día, Lidl, o también a los supermercados ecológicos como Veritas o la tienda del barrio. Puedes utilizar nuestra postalita (basta con imprimirla) y entregarla a la persona que está en la caja para que la haga llegar a sus superiores. Hay que pasar a la acción.

Fuentes: El confidencial, terra.es

Anuncios
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: