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Economía, España. Conoce la verdad de lo que está pasando (4), El Banco Santander se burla de Hacienda

09 Ago

Como es posible salir de esta situación de crisis prolongada si toda la medicina que se aplica es jarabe de palo en una alocada carrera hacia el desendeudamiento forzado. Un diagnostico equivocado fruto de una política de los lobbys del poder económico, a los que les ha salido el tiro por la culata, no contaban que el Estado se quedara sin los recursos para sostener la sanidad hasta el extremo del cierre de quirófanos y las largas listas de espera que veremos con el tiempo sus consecuencias. Pensaron que el sistema lo aguantaría todo hasta que se descojonó en sus propias manos. De la desregulación del mercado financiero, de la codicia sin límites y de la indefensión de la ciudadanía se pasa de puntillas. La refundación del capitalismo, anunciada por el presidente francés Nicolas Sarkozy como solución perentoria nunca más se supo ya que la primera medida a tomar es el desmantelamiento de los paraísos fiscales. Han sido tantas las empresas que han constituido filiales en los paraísos libres de impuestos que la recaudación estatal se limita a cualquier cosa que se mueva fuera de las empresas ricachonas. El escaqueo no es tan novedoso, regatear a Hacienda viene de atrás. Un detalle para situarnos, las compañías auditoras no tan solo pasan a limpio los trapos sucios de los auditados sino que ofrecen, con el nombre de consulting, el impecable servicio de asesorar en burlar a Hacienda.

Hay pocas posibilidades de tener éxito al difundir el deterioro de la recaudación fiscal, y sus consecuencias, cuando se habla en genérico “la lucha contra el fraude fiscal se hace necesaria” y mil cosas por el estilo ya que son un brindis al sol. Para que tenga una cierta posibilidad de que penetre en la cabeza de la ciudadanía, tan deteriorada por la incursión mediática, hay que pasar del plural al singular. Un caso significativo que al menos haga pensar que nos están tomando el pelo. Se trata del Banco Santander, antes de continuar y como información previa a aquellos que ven intención espuria a los que nos situamos al margen de los convencionalismos: es el Santander como podría ser otro. Como decía el asunto viene de atrás, el Banco Santander de 1993 informaba de su participación en 57 sociedades asentadas en paraísos Fiscales. Las islas Vírgenes británicas acogían, con su hospitalidad característica, a 13 de dichas sociedades; las islas Caimán a otras tres; Luxemburgo, a cinco, y Suiza, a dos sociedades más. Lo más curioso es que todas estas sociedades se mantuvieron incólumes hasta que en 1998 tan solo dos de ellas permanecían domiciliadas en aquellos parajes: Santander Finance Limited, en las islas Caimán, y Banco Santander Trust, en las Bahamas. Pero este abandono de tan paradisíacos lugares fue momentáneo. En 2001 volvió a las andadas.

Tengo que retroceder a las investigaciones llevadas en La Banca (para a quien le vega de nuevo en la barra hay una entrada Investiga que algo queda). Lo que aconteció en aquellos años no creo que vuelva a suceder nunca jamás. Como he dejado en algún lugar de este blog fue más producto de la impunidad de la otra parte que virtud nuestra, las cosas vinieron rodadas y conforme avanzábamos en nuestra investigación, íbamos conociendo los pormenores del plan urdido para el asalto a Banesto. Ya habíamos determinado el perímetro hasta el que se extendía el fraude, y lo publicamos en La Banca con toda clase de detalles, basándonos de nuevo en las correspondientes pruebas documentales y registrales. Los asuntos que no llegábamos a entender, bien por faltar algún eslabón de la cadena o porque no daba más de si nuestra capacidad de análisis, se aparcaban con prudencia, o incluso se desechaban definitivamente si llegábamos a creer que la investigación no iba a dar mas de si. Queríamos evitar a toda costa que cualquier información errónea o sin los suficientes soportes probatorios pudiera poner en tela de juicio lo que ya habíamos publicado.

Pensábamos, y no andábamos desencaminados, que se magnificaría el menor error por el club de los corsarios, dispuestos a calificar nuestro trabajo, de forma genérica, como escandaloso e inveraz. La etiqueta de “prensa amarilla” ya nos la había colocado algún prestigioso periodista como un inevitable sambenito, a pesar de que nadie había corregido una sola coma de lo publicado después de que invariablemente hubiésemos recabado la opinión de los afectados o aludidos en cada caso. No obstante, faltaba la guinda a cuanto habíamos sacado a la luz pública. El pastel descubierto era inmenso, pero carecía del toque maestro que acostumbran a poner los buenos reposteros para rematar su delicado empeño. Consistía en descubrir a dónde demonios había ido a parar todo el dinero que, a nuestro entender, faltaba en las cuentas del banco cantabro, un fortunón descomunal procedente del expolio de Banesto y de los fondos públicos aplicados en el supuesto saneramiento. Analizando la contabilidad, tanto de Banesto como del Santander, ya se habían detectado algunas partidas que presuponían importantes flujos de dinero con destino incierto, envueltos por los administradores en un lenguaje críptico difícil de descifrar incluso para los iniciados. Creíamos que si llegábamos a descubrir esa trama habríamos resuelto el verdadero enigma de tan apasionante película de policías y ladrones antes de llegar a la última escena. Porque el ladrón no es tal ladrón hasta que la policía encuentra el botín sustraído; para eso sirve la presunción de inocencia.

Aunque quizás pueda parecer infantil, la localización del dinero se hacia imprescindible para nosotros, sobre todo porque hasta entonces nadie se había hecho eco de nuestra investigación, al estimar sin duda que todo lo que decíamos era el fruto inevitable de nuestras calenturientas divagaciones. Pero el resultado del esfuerzo fue mucho mas allá del propósito inicial al percatarnos de que la guinda no era un elemento decorativo del pastel sino su mismísima esencia. Ruego un punto de paciencia a quien esto lea y pueda  acompañarme en el itinerario de la difícil y tortuosa investigación. Esta fue la primera pregunta que nos hicimos: bueno, si, hay que buscar el dinero, pero donde? No se trataba solo de buscarlo, sino por donde empezar la investigación. Resultaba punto menos que imposible emprender con algún éxito previsible la búsqueda de la aguja en el inmenso pajar en el que nos disponíamos a entrar por las buenas, un lugar a oscuras y sin lindes definidas, y sin saber siquiera la clase de aguja que pretendíamos encontrar. Intuíamos, de momento sin suficiente base probatoria, que tan ingente cantidad de dinero tenia que estar fuera de nuestras fronteras. Eso es lo que piensa cualquier paisano de cualquier pueblo, a cuya modestísima categoría todos en La Banca nos honrábamos en pertenecer.

Haciendo cabalas sobre la supuesta fuga de capitales, colegimos que podían haberse refugiado en algún apacible paraíso fiscal, aunque enseguida se cae en la cuenta de que aun quedan demasiados paraísos fiscales por el ancho mundo, desalentadora reflexión a la que se añadía, como es obvio, nuestra supina ignorancia sobre quién podía ostentar formalmente la titularidad de los bienes. Era mucha la tela a cortar con unas tijeras tan endebles como las nuestras, sobre todo teniendo en cuenta que nuestra actuación, como era norma invariable de la casa, discurre invariablemente y sin excepción por los cauces que marca el Estado de Derecho. Cuando estábamos a punto de tirar la toalla, se nos encendió la bombilla, y he de decir que no se trataba de una bombilla cualquiera, a la vista de los resultados obtenidos, sino de todas las bombillas juntas del árbol navideño mas esplendoroso. Si lo que estábamos buscando eran sociedades pertenecientes al Banco Santander domiciliadas en paraísos fiscales, nada mejor que remitirse a las memorias que anualmente publica el propio banco. Como puede verse también en nuestro caso, los fundamentos en que se asienta el huevo de Colon siguen siendo inconmovibles.

Dicho y hecho. Nos enfrascamos al punto en el estudio de las susodichas memorias, empezando por el análisis de los balances correspondientes a los últimos cinco años. La partida clave objeto de investigación eran las sociedades participadas por el Santander que sesteasen en los soleados y pacíficos territorios, fiscalmente exentos, elegidos por los ricos cada vez mas ricos, suponemos que para cumplir puntualmente sus obligaciones tributarias. En 1993, año en el que iniciábamos la investigación y que coincidía con la intervención de Banesto, el Santander informaba de un buen número de sociedades participadas asentadas en paraísos fiscales que iban y venían. Algo extraño estaba pasando con este ir y venir turístico practicado por esa desmesurada legión societaria. Treinta y cinco sociedades, ahí es nada, habían emigrado de aquellas tierras tan propicias al desvanecimiento fiscal y a otras maniobras aun más oscuras, pero lo mas sorprendente era que nadie sabia a donde fueron a parar con sus miles de millones a las espaldas. La información que facilitaban —es un decir— los administradores era punto menos que inexistente cuando se referían en las memorias a las sociedades en cuestión. Si alguna figuraba en la relación facilitada por la memoria de un año determinado, al año siguiente desaparecía sin dejar rastro. Pero lo más asombroso era que algunas de tales sociedades tenían un capital social astronómico, y conste que nos estamos refiriendo a su capital social, no a sus activos. Algunas mantenían una capitalización de fondos propios tan exorbitante que para si la quisieran algunos bancos de campanillas.

Así, de una manera tan simple, nos habíamos topado con el pajar, solo faltaba encontrar la aguja. Siento que la aventura, dada la simplicidad del método empleado, defraude de alguna manera a quien esto lee, que ante la magnitud de nuestro empeño esperaba algo mas espectacular y apasionante. Porque el hallazgo de la aguja, aunque parezca mentira, ya empezaba a parecernos una labor menos ímproba que al principio, pues el margen hasta donde podíamos movernos se encontraba firmemente acotado. Si bien el transito prometía ser laborioso en extremo. No había manera de llevar un registro de las sociedades participadas a mano. Las altas, bajas, desapariciones en combate, los nombres raros y parecidos entre estas empresas llegaba un momento que te perdías. Tuvimos que informatizar una base de datos que nos aportó la seguridad del resultado. La deducción fue un bombazo. La estructura contable del Santander esta sibilinamente diseñada para mantener una fachada de decorado que sirve para engalanar las Memorias del banco, para exhibir una supuesta solvencia en folletos publicitarios, y para cubrir el expediente ante las sagaces autoridades de control. Pero tan sólo que se hurgue un poco en sus números las mentiras que se cuentan son tan grandes que chocan frontalmente con la tozuda realidad. El propio Consejo de Administración del Santander reconocía expresamente que el Banco poseía, directa o indirectamente, un total de 456 sociedades consolidables y 146 sociedades no consolidables. De estas 602 sociedades se habían esfumado, alegremente, 400 de ellas. Sin ninguna explicación habían desaparecido con enormes activos de las cuentas del banco hasta tal extremo que la mayoría de ellas desaparecen en combate por arte de magia. No se sabe si su desaparición forma parte de un éxodo, de un exterminio, o van a parar directamente a un banco paralelo que Botín, familia, y cómplices allegados controlan desde hace algunos años. Mientras tanto Hacienda, la misma Hacienda que persigue hasta la extenuación al currito de turno se deja burlar por el Banco Santander.

Con la justicia hemos topado mi fiel Sancho

El Banco Santander se vio obligado en el procedimiento judicial de impugnación de los acuerdos sociales, que he mencionado en anteriores post, promovido por Rafael Pérez Escolar a dar una explicación de la desaparición en combate de tantísimas sociedades que caen por Botín y por Cantabria. El Santander fundamentó su disparatado argumento en la claridad expositiva. Aseguraban ante un juez que la desaparición en combate tiene como finalidad ofrecer la imagen fiel de la sociedad, que evita la imagen distorsionada que podría ofrecer la inclusión de las sociedades del Grupo, que son únicamente tenedoras de acciones o se encuentran en proceso de liquidación. Es decir, el fundamento básico se sostiene en que las sociedades excluidas de la Memoria son sociedades meras tenedoras de acciones o en proceso de liquidación que, como consecuencia del proceso de consolidación y previa contabilización, desaparecen de la documentación social. En definitiva que memos es más y mejor.

En contraste con esta abrumadora relación de sociedades domiciliadas en paraísos fiscales, veamos pues las declaraciones en juicio de José Luis Palao Garcia Suelto como responsable de la auditora Arthur Andersen tirando balones fuera y faltando a la verdad. Manifestó que ninguna de las sociedades que figuraban en la relación de sociedades fuera de memoria tenía su domicilio en paraísos fiscales:

Letrado: ¿Qué soporta el documento?

Sr. Palao García-Suelto: El documento dice que no se incluyen estas sociedades porque distorsionan, no que no se incluyen porque al estar en paraísos fiscales puedan dar lugar a imágenes no pedidas.

Su Señoría: (dirigiéndose al testigo) Lo que le han preguntado es si conoce que alguna de esas sociedades que no están incluidas enla Memoria tienen su sede en paraísos fiscales. ¿Conoce eso? ¿Hay alguna de ellas?

Sr. Palao García-Suelto: Ahora mismo no me consta ninguna, pero yo no excluyo que pueda haber una o dos o tres, no excluyo ninguna. Ahora mismo no me consta que haya alguna, que haya una sola, pero no lo puedo excluir.

Letrado Sr. Hernández Urraburu: Compartiendo con Ud. que las apostillas no son precedentes, lo que sí hay es unas cosas que hay que entender, y al efecto de que sí entiendo yo, en este acto solicito que se libre al testigo por falso testimonio por cuanto ha manifestado este tribunal, que no le consta que haya ninguna de las sociedades de las 400 en paraíso fiscal.

Su Señoría: (en plan bombero) No, perdón, no es un documento de la junta (se debe referir a que no es un documento del Consejo de Administración del banco). Yo a lo que me refiero es a que en la demanda no se hace referencia ninguna, ni veo que importancia tiene que haya unas sociedades, si es que las hay, que ha dicho que él las desconoce, hasta ahora, la anterior contestación, por lo que yo he oído que dice que cree que no hay ninguna sociedad en paraísos fiscales. Y Ud. ahora le pregunta si las sociedades en paraísos fiscales tienen deuda pública.

Bajo la excusa de ofrecer una mejor satisfacción de los principios de claridad y de imagen fiel que rigen la formulación de las cuentas anuales, las sociedades participadas desaparecen de forma continua del balance del banco. Quien dio la cara, por parte del Santander, en este procedimiento judicial fue José Manuel Tejón Borrajo. Puedo anticipar que el papelón que tuvo que hacer Tejon Borrajo como testigo es de mucho cuidado, faltando escandalosamente a la verdad. Manifestó la cantinela de siempre, que todas las sociedades que no constaban en la Memoria son sociedades tenedoras de acciones o se encuentran en liquidación, cuando lo cierto es que dicha circunstancia es absolutamente falsa, ya que dichas sociedades mantienen una actividad mercantil indudable lejos de la mera tenencia de acciones y en modo alguno se encuentran en periodo de liquidación. Tiempo habrá para acreditar aquí esta circunstancia, pero detengámonos ahora en las manifestaciones de Tejon Borrajo respecto a este particular.

Letrado: Usted es administrador, consejero ¿En cuantas sociedades que no están enla Memoria?

Sr. Tejón: Pues eso no se lo puedo decir, de memoria no.

Letrado: ¿Más de 10, más de 20?

Sr. Tejón: No, no creo que sean 10

Letrado: Digo si son más de 10

Sr. Tejón: No, no creo que sean 10. Alrededor de 3 ó 4.

Letrado: Tampoco recordará el nombre de las que es administrador.

Sr. Tejón: Pues creo que una es Santusa, otra es Santander Holding Internacional, y … de Santander de Pensiones, y ya no me acuerdo de más.

Letrado: (entregando unos documentos al testigo) El documento que tiene en sus manos recoge los acuerdos dela Junta Universal que se celebró el 22 de octubre, hoy hace justo tres meses. Puede leer usted mismo el apartado décimo segundo punto c).

Sr. Tejón: (dirigiéndose al Juez en lugar de a su abogado defensor) ¿Debo?

Su Señoría: Debe.

Localizar en el documento el punto que se le había solicitado se llevó su tiempo a pesar que la página estaba convenientemente señalada. El interventor necesitó un tiempo para pensar su respuesta. Sabía lo que se iba a encontrar.

Sr. Tejón: “Designar para ocupar el cargo de Consejero, miembro del Consejo de Administración de la sociedad a Don José Manuel Tejón Borrajo, por un plazo indefinido desde la fecha de la presente Junta General Universal Extraordinaria que presente acepta el cargo y toma posesión del mismo, manifestando no estar incluso …..

Letrado: Hasta ahí es suficiente.

¿Qué tendrá esta sociedad, que este personaje, tan sólo tres meses después que fue nombrado Consejero ya no se acuerda? Para ayudar a recomponer la frágil memoria de Tejon Borrajo no olvidemos que, en su condición de Interventor General del Santander, hay que recurrir a los datos públicos. Administración de Bancos Latinoamericanos Santander, S. L. (ABLASA), -este el nombre de la sociedad olvidada- celebro Junta Universal el 22 de octubre de 2001, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid en fecha 21 de Diciembre de 2001, según escritura de fecha 8 de noviembre de 2001 donde Tejon Borrajo fue nombrado consejero de dicha sociedad. Veamos que pretende ocultar cuando bajo juramento se arriesga a mentir de una manera tan burda ante la autoridad judicial. El alegre descontrol puede llevar a situaciones aberrantes como la que afecta a esta sociedad que se mantenía fuera del conocimiento de los accionistas del banco y de la Hacienda Pública. Atentos que viene curva: la sociedad que tiene más fondos propios que el propio banco. La cenicienta ricachona Administración de Bancos Latinoamericanos Santander SL., (ABLASA) que no esta invitada a palacio ni pertenece al selecto grupo de sociedades que se exhiben, No obstante, tiene un numero de identificación fiscal (NIF: OB08584930). Antes se llamaba Viesval S. L. y estaba domiciliada en el paseo de Pereda, 9 (Santander); ahora se ha trasladado a la plaza de Canalejas 1, de Madrid. La fecha de constitución es del año 1979, tiene nueve empleados y el capital social es de 2.883.131.351 euros. Sorprende el abultado capital social: a 31 de diciembre de 2000 tenia fondos propios de 2.775,7 millones de euros, cuando el capital de todo el Santander (sin contar la prima de emisión y las reservas) era en esa fecha de 2.280,1 millones de euros. Todo este capital esta en permanente pérdida: en el año 2000 se perdieron 24,7 millones de euros en 1999 se perdieron 10,6 y en 1998 se perdieron 4,9 millones de euros. Con todo este dineral en fondos propios, la sociedad, como se ha dicho, no figura en el anexo de las sociedades participadas y se encuentra entre las desaparecidas en combate.

Como puede apreciarse ABLASA, S. L. no es una sociedad cualquiera, sorprendentemente es más ricachona que el propio banco, no es, ni mucho menos, una sociedad de mera tenencia de acciones o en proceso de liquidación. ¿Qué pasó cuando tuvo que declarar el responsable de la auditoria? ¿Qué respuestas tenía para mantener fuera de balance e información una sociedad con una capital social mayor que el del propio banco? Veamos como se resolvió la cuadratura del círculo.

Su Señoría: Tiene Ud. obligación de decir la verdad, ¿jura o promete decir la verdad?

Sr. Palao García-Suelto: Juro.

Su Señoría: Se le advierte que el falso testimonio está castigado con la pena de prisión de seis a dos años y multa de tres a seis meses.

(…)

Sr. Palao García-Suelto: Me llamo José Luis Palao Garcia-Suelto.

Su Señoría: ¿Qué relación tiene con los litigantes?

Sr. Palao García-Suelto: Soy socio de Arthur Andersen, que es la firma que audita las cuentas anuales del SCH.

Letrado: Hay una serie de sociedades que se encuentran fuera dela Memoria, que le voy a preguntar expresamente por ellas. ¿Ud. conoce la sociedad Ablasa?

Sr. Palao García-Suelto: Me suena, no sé qué es conocerla. Me suena.

Letrado: Conocerla es saber a qué se dedica.

Sr. Palao García-Suelto: No sé qué es en términos jurídicos conocer una empresa. Es decir, me suena el nombre de esta empresa.

Letrado: ¿Ud. Conoce la realidad contable de la empresa Ablasa?

Sr. Palao García-Suelto: No, yo personalmente no.

Letrado: No la conoce.

Sr. Palao García-Suelto: La auditoria del banco es un trabajo de 400.000 horas al año, en la que trabajan 800 personas, y en la que el trabajo se reporta a la punta de la pirámide, que soy yo.

Letrado: ¿Y a la punta de la pirámide le llegan 2.600 millones de euros de capital más reservas?

Sr. Palao García-Suelto: Es que no sé lo que es.

Letrado: ¿Sabe a lo que de dedica?

Sr. Palao García-Suelto: No.

Letrado: ¿De las 600 sociedades participadas por el banco cuántas audita Arthur Andersen?

Sr. Palao García-Suelto: No lo sé, la mayoría. Creo que 500 o 450 en 35 países.

Letrado: ¿ Ablasa es grupo consolidado o no?

Sr. Palao García-Suelto: No lo sé, entiendo que sí.

Letrado: Insisto ¿Ablasa la conoce?

Sr. Palao García-Suelto: Insisto, me suena, pero no sé nada más. No sé ni donde está, a que se dedica, ni que capital tiene, ni qué cifras tiene. No lo sé. Me consta que esta información, y mucha más, está en mis legajos y registros. Pero yo no llevo encima de mi dos millones de cuartillas con esta información. Me consta que si voy a mis registros, lo busco y lo encuentro, pero de memoria yo no lo puedo saber.

Con más pena que gloria fueron desfilando testigos e imputados de tercera y cuarta fila que nada aportaron, la mayoría no sabían que les estaban preguntando. Todo este carrusel de personajes tan solo servia para poder acreditar que buscando hasta debajo de las piedras no encontraron a nadie que resultara perjudicado por un triste asunto societario que quedó enterrado en la más profunda fosa judicial. De la millonada entregada a fondo perdido por el Gobierno de la nación para rescatar el sistema bancario nada de nada. Te preguntaras como acabó todo este embrollo judicial cuando se puso de manifiesto que esta sociedad es como un agujero negro en el universo: centeneras de otras sociedades participadas que han desaparecido de la contabilidad del banco han acabado orbitando en su estructura para acabar desapareciendo ella misma con un patrimonio descomunal. Presumo que has acertado, no pasó nada, pero nada de nada y Hacienda se dejo y se deja engañar por el Banco Santander. Así nos va.

Fuente: Ataque al poder

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