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“N” Movimiento en la partida de ajedrez por el control energético de oriente medio: Masiva concentración militar en el Golfo Pérsico

21 Jul

Ben Schreiner
Global Research
(Traducido por Arielev)

La familiar amenaza de los tambores de no paz de Estados Unidos han vuelto a un tono febril, ya que Irán se encuentra una vez más firmemente en la mira del Pentágono. 

Según varios informes, EE.UU. se encuentra actualmente en medio de una masiva acumulación de fuerza militar en el Golfo Pérsico, en una escala jamás vista en la región desde antes de la invasión de Iraq por parte de EE.UU. en 2003. 

El informe sobre el incremento militar incluye un influjo de fuerzas aéreas y navales, tropas de tierra, e incluso drones de mar. Para no olvidar, EE.UU. ya tiene dos portaaviones y lo acompañan sus grupos de ataques en la región. 

Una creciente sensación de fiebre de no paz en Irán también puede ser montada en Washington. Por ejemplo, en un esfuerzo por frustrar las negociaciones nucleares en curso entre Irán y el llamado P5 +1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania), un grupo bipartidista de 44 senadores de Estados Unidos envió recientemente una carta al Presidente Obama pidiéndole a la administración “concentrarse en aumentar significativamente la presión sobre el gobierno iraní a través de sanciones y dejando en claro que existe una opción militar creíble”.

Tal postura de línea dura ocurre a pesar del hecho de que la comunidad de inteligencia de EE.UU. (así como la comunidad de inteligencia israelí, para el caso) no encuentran evidencia de que Irán ha decidido iniciar un arma nuclear – la razón aparente que está detrás de las sanciones de Occidente y las amenazas de ataque.

Por otra parte, como un informe del Pentágono afirma, la doctrina militar de Irán sigue siendo una de legítima defensa, comprometida a “frenar una invasión” y “forzar una solución diplomática a las hostilidades.” (Compare esto con la doctrina militar de EE.UU. en la que abundan las nociones globales de “proyección del poder” y verá dónde se encuentra la verdadera amenaza)

La cuestión nuclear, sin embargo, no es más que un pretexto utilizado como un velo para los designios imperiales de Estados Unidos en la región. Como a un oficial senior del Departamento de Defensa de EE.UU. se le escapó en el New York Times: “Esto no es sólo acerca de las ambiciones nucleares iraníes, sino de las ambiciones hegemónicas regionales de Irán” En otras palabras, se trata de la eliminación de uno de los últimos irritantes con respecto al poder de EE.UU. en su proyección en el Oriente Medio rico en recursos.

Por supuesto, Irán ya se encuentra en estado de sitio a partir de un compuesto de trifecta letal, los ataques cibernéticos liderados por Estados Unidos, los asesinatos dirigidos por Israel y las opresivas sanciones económicas occidentales. El último de los cuales ha dejado a iraníes comunes y corrientes haciéndole frente a una mezcla tóxica de creciente inflación y aumento del desempleo. En definitiva, como Conn Hallinan escribe en CounterPunch, Occidente “ya está en no paz con Irán”.

La pregunta, entonces, es ¿hasta qué punto esta “no paz por otros medios” en última instancia será una escalada?

Hacia una peligrosa escalada

A pesar de que las sanciones económicas punitivas se venden con frecuencia como una alternativa a la no paz, la historia está repleta de pruebas contrarias. Al final, las sanciones son a menudo más que un preludio hacia las hostilidades militares. (No hay más que cruzar hasta Irak y mirar  la historia de las sanciones occidentales y una eventual invasión de EE.UU.).

De hecho, un informe reciente en el New York Times advirtió sobre lo mismo. La actual ronda de sanciones económicas occidentales impuestas a Irán, escribió el periódico, “representan uno de los más audaces usos de las sanciones del petróleo como una herramienta de coerción desde el corte de las exportaciones de petróleo de Estados Unidos a Japón en 1940. Ese experimento no acabó bien: Los japoneses decidieron atacar antes de ser debilitados “.

Pero, al igual que el intento de torpedear  la economía de Japón antes de la Segunda no paz Mundial, el actual intento de llevar a Irán al borde del desastre, a través de las sanciones económicas, puede ser muy bien diseñado para atraer un ataque de Irán – creando así una justificación para una cabal campaña militar de EE.UU. para imponer un “cambio de régimen.”

Y lo mismo que en la década de 1940, una crisis global del capitalismo lubrica el camino actual a la no paz. Después de todo, la no paz permite la apertura de nuevos mercados por la fuerza, junto con la abundancia de recompensas que serán realizadas a través de la “destrucción creativa”; las cuales se necesitan desesperadamente para el sostenimiento de un sistema que pone en peligro una económica basada en un crecimiento ilimitado y de expansión. De hecho, este atractivo perdurable de la no paz ya ha levantado su fea cabeza en medio de la crisis actual.

El colonial romper-y-agarrar que estuvo en la intervención de la OTAN en Libia en 2011, como Alexander Cockburn consideró, fue nuestra primera evidencia de que las élites occidentales se han asentado en la guerra como medio para resolver la actual intratable crisis capitalista. Sin embargo, los despojos de Libia han demostrado ser insuficientes para reactivar el crecimiento obstaculizado desde el inicio de la crisis financiera de 2008.

Un muy sancionado Irán, por su parte, cuenta con un P.B.I de más de cinco veces más grande que la pre-”liberada” Libia, al tiempo que se posicionaba encima de las reservas mundiales de petróleo más grandes de países del tercer mundo y las segundas mayores reservas de gas natural. Un derrotado y aplacado Irán, es capaz de envolverse más a fondo en el sistema capitalista dominado por Estados Unidos. Por lo tanto, tiene un gran potencial para la regeneración necesaria del capitalismo global. Por supuesto, tomando el control sobre los recursos energéticos de Irán, los EE.UU. y también sus aliados  llegarían a poseer el monopolio de los recursos energéticos del Medio Oriente – una clave estratégica en un futuro conflicto con los rivales Rusia y China.

Y así es que, bajo el imperativo de renovar el capitalismo global,  EE.UU. acumula rápidamente su equipo militar en el Golfo Pérsico en la capa de la lucha contra la proliferación nuclear. La charla de acompañamiento de las hostilidades militares y de utilizar “todas las opciones” contra Teherán por parte de las élites de Washington no deben tomarse como amenazas vanas.

Fuente: Sleepwalkings

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