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Archivos diarios: mayo 14, 2012

España: Rajoy permite a los agentes de la CIA operar y controlar libremente a los pasajeros en los aeropuertos

Hernando Calvo Ospina

Red Voltaire 

El domingo 6 de mayo pasado, al registrarme en el aeropuerto de París me dijeron que había un problema informático con el vuelo de Air Europa, que cubría Madrid-La Habana. Por tanto, apenas llegara a la capital española se me entregaría la tarjeta para abordar.

Llegué al aeropuerto de Madrid, Terminal 3. Fui al punto de información de Air Europa. Ahí, después de una llamada, me dijeron que debía ir hasta la Terminal 1, donde me darían la tarjeta. Caminé hasta allá. Me presenté a una taquilla.
Me enviaron donde una joven, la cual realizó dos llamadas. Faltaban 40 minutos para las tres de la tarde. El mismo tiempo para que el avión partiera.
Al insistirle a la mujer por mi tarjeta de embarque, me dijo que yo debía «esperar a la persona de la embajada». Extrañado, le pregunté qué persona, de qué embajada. Sin mirarme y sin amabilidad, me repitió que debía esperar «a la persona de la embajada». Esperé.

Al fin la vi llegar con un hombre alto, de lentes, un poco grueso, trigueño, de más de cincuenta años. Me dijo, él, en voz baja, que le permitiera el pasaporte. Al creerlo parte de Air Europa se lo entregué. Pero inmediatamente noté que tenía acento latino, y le pregunté: «¿quién es usted? ¿Se puede identificar?». Me mostró rápidamente un carnet que llevaba agarrado en la cintura, pero que una especie de chaqueta escondía. El nombre que me dio era castellano. «Soy de la embajada de Estados Unidos de América», me precisó.

 

Sorprendido ante esa frase, le dije que me devolviera mi documento porque él no tenía ese derecho estando en España. Con una voz calmada, me pidió el favor de no discutirle, o hacerle un escándalo porque yo podía crearme un problema innecesario. La mujer de Air Europa se había retirado desde el comienzo.

Sabiendo en qué arena me estaba moviendo, lo dejé ver y «re-ver» mi pasaporte. Se hizo aparte, llamó y, en inglés, dio mis datos. Luego, amablemente, me llamó para preguntarme dónde estaba mi pasaporte colombiano. Le respondí que hacía 30 años que no viajaba con un documento de mi país de origen. Y que si ese documento que tenía en sus manos era francés, era porque Francia me lo había otorgado. Seguidamente quiso saber cuántos años tenía de casado, el nombre de mi esposa e hijos. Le contesté, con mucha cortesía, que él no tenía autoridad para que yo le respondiera eso. Que no se olvidara de que él estaba en España. Y que lo mejor era que llamara a su embajada en París, donde sabían más de mi vida que yo mismo.

Después de hablar otros minutos más por teléfono, escribir algo en el mismo y hacer anotaciones en un viejo cuaderno, vino hacia mí. Poniendo cara de apenado, me dijo que no podía irme en ese vuelo porque el avión sobrevolaría, por unos minutos, territorio estadounidense. Y yo estaba «en una lista de personas peligrosas para la seguridad de su país». Sencillamente, y con una sonrisa, le agradecí la información y hasta la decisión. Aunque poco de novedosas tenían [1].

Quise preguntarle por qué su gran impero siente temor ante mí, un simple periodista y escritor, cuando ni una escopeta de caza sé manejar y le tengo temor al estallido de un «buscapiés». Pero preferí volverlo a mirar a los ojos y seguir con mi sonrisa en los labios. ¡El no podía imaginar cómo su gobierno me hace sentir de importante!

Seguidamente, con gentileza, me preguntó si yo tenía una tarjeta de presentación para que se la diera. Le respondí que no tenía problema para ello, pues ya se la había entregado a colegas suyos en París. Y que, como esos colegas habían hecho, podía llamarme algún día para invitarme a tomar vino, y entre copas volverme a proponer de trabajar para su gobierno. «Me encanta conversar con ustedes. Aprendo mucho», le dije antes de verlo partir como cualquier otro visitante de ese aeropuerto.

Después realicé los reclamos pertinentes a la empresa Air Europa, en particular para que se solucionara mi viaje a Cuba. Atónito, les oí decir que era mi responsabilidad, ¡por no saber el trayecto de ese vuelo! De nada sirvió decirles que en octubre 2011 no había tenido problema. Uno de ellos me dijo, casi en confesión, que ese paso de «unos minutos» sobre el espacio estadounidense hacia Cuba, se había hecho por presión de Washington: así se obtenía la lista de pasajeros que iban a la Isla, en tiempo real.

Aunque traté de no demostrarlo, sentí rabia e impotencia. Más lo segundo.
¿Cómo era posible que un funcionario de la seguridad estadounidense pudiera pedirme el pasaporte, confiscármelo e interrogarme en pleno territorio español?
¿Quién le entregó ese derecho soberano?
¿Por qué no se envió a un aduanero o a un humilde agente de tránsito, pero de nacionalidad española?

¿Y por qué me dejaron ir hasta Madrid, cuando, muy seguramente, desde el momento que compré el pasaje, diez días antes, los servicios de seguridad de Estados Unidos y Francia supieron mi recorrido?
Estoy casi convencido sw que ellos lo sabían: unos y otros me han dicho que mis teléfonos, computadoras y pasos, regularmente se escudriñan. Algunas veces lo he comprobado.

Durante el vuelo de regreso a París, pensé en mis tantas amistades españolas.
Como son personas dignas, se asombrarán al saber de esto, pues no logran acostumbrarse a que la soberanía del país siga cayendo tan bajo.

Ah, y la única alternativa que me dejan para viajar a Cuba, desde Europa, es Cubana de Aviación. Ahí tienen dignidad.

Fuente: Sleepwalkings

 

Nigel Farage: “Nos enfrentamos a disturbios civiles masivos en Europa”, «El euro está sentenciado a muerte»


El eurodiputado Nigel Farage dio ayer un conmovedor discurso ante el Parlamento Europeo donde advirtió que las acciones de la Unión Europea están preparando el terreno para el resurgimiento del nacionalsocialismo y que el continente se enfrenta a la perspectiva de disturbios civiles masivos.

Comparando la crisis de la eurozona en la caída del comunismo, Farage dijo que la Unión Europea era un Titanic que ha chocado contra un iceberg.

“Se trata de una Unión Europea de fracaso económico, de desempleo masivo, de bajo crecimiento, pero lo peor de todo, es una Unión Europea con la prisión económica del euro. Esto ahora plantea peligros tremendos para el continente”, afirmó.

“Nos enfrentamos a la posibilidad de disturbios civiles masivos, posiblemente, incluso revoluciones en algunos países que han sido arrastrados a la desesperación total y absoluta”.

“Lo que vimos en Grecia el domingo pasado fue más bien una reminiscencia de las elecciones alemanas de 1932. Vimos colapsar el centro del statu quo y levantarse los extremos en la derecha y la izquierda. Ustedes saben, este proyecto podría incluso causar el renacimiento del nacionalsocialismo en Europa.”

Vamos por el camino equivocado. Tenemos que romper la eurozona. Debemos liberar a esos países del Mediterráneo.

El líder del Partido por la Independencia del Reino Unido terminó con una nota incendiaria, advirtiendo que la única manera de resolver la crisis sería una desintegración ordenada de la eurozona, abandonando la moneda única, y regresar a una Europa basada en el comercio solamente.

“No podemos hacerlo si nos piden lealtad a esa bandera”, dijo Farage apuntando a la bandera de la Unión Europa, “no le debo ninguna lealtad a esa bandera y ni la mayoría de las personas en Europa tampoco.”

Farage de ninguna forma es la única voz advirtiendo que Europa se enfrenta a revueltas masivas por la crisis financiera del continente.

El año pasado se informó que el gobierno británico había ordenado a sus embajadas de la eurozona elaborar planes de contingencia para ayudar a los expatriados británicos en la eventualidad de un colapso del euro como moneda única, con un ministro de alto rango declarando al Telegraph de Londres que ese supuesto “ahora es sólo una cuestión de tiempo.”

El plan describe las consecuencias de un colapso financiero donde la gente no pueda acceder a cuentas bancarias o hacer retiros de efectivo, dando lugar a disturbios y desórdenes masivos.

En diciembre, un comandante estadounidense de alto rango, el general Martin Dempsey, dijo que estaba preocupado de que Estados Unidos pudiera estar expuesto a la caída de la eurozona, “debido a la posibilidad de disturbios civiles y de desintegración de la unión”.

El primer ministro rumano, Emil Boc, también advirtió recientemente de que los disturbios en respuesta a las medidas de austeridad draconianas podrían sacudir a países enteros.

Hace dos años, advertimos que “revueltas y revoluciones serán la reacción a la próxima fase del nuevo orden mundial”, que es precisamente lo que parece estar comenzando a ocurrir.

Europa ya se ha visto afectada por disturbios y manifestaciones públicas masivas en los últimos dos años en Francia, España, Grecia, Italia y el Reino Unido.

Los intentos del líder de la izquierda radical, Alexis Tsipras, de formar una nueva coalición contra el plan de rescate en Grecia podrían ser el antecedente de una nueva profundización de la crisis de la deuda de la eurozona que muchos economistas del establishment habían dado falsamente por terminada.

Fuente: Guerra de conocimiento