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Archivos diarios: marzo 26, 2012

Crisis en Grecia: los consumidores compran directamente a los agricultores

Al final la factura la van a pagar también los intermediarios. todo vuelve a su ser

Los consumidores griegos compran directamente a los agricultores, en Tesalónica. Fotografía de: Sakis Mitrolidis / AFP / Getty Images

No existe unanimidad de cómo y dónde empezó todo, pero Christos Kamenides, profesor de comercialización agrícola de la Universidad de Tesalónica, y sus alumnos, están seguros de que esta forma de venta no se va a detener a corto plazo.

Lo que es seguro es que este movimiento, llamado de la patata, está consiguiendo que las patatas y otros productos agrícolas, incluso se podría comercializar también el cordero con la llegada de la próxima Semana Santa, se venden directamente a los consumidores por parte de los productores, algo que se está extendiendo por Grecia.

Todos nos beneficiamos”, dijo Kamenides en una explanada frente a un camión de 25 toneladas de patatas, otro de cebollas y pequeñas furgonetas con arroz y aceitunas.” Los consumidores consiguen alimentos de buena calidad a un tercio del precio que pagarían normalmente; los productores reciben el dinero de inmediato”.

Como idea de Kamenides y sus estudiantes, es bastante simple. Pero la genial idea fue la de involucrar a los municipios de Grecia, de modo que se ha producido una cierta organización y un apoyo oficial, que de otro modo quizás hubiera carecido.

Los responsables del ayuntamiento anuncian una venta, los residentes indican lo que quieren comprar. El ayuntamiento envía a Kamenides las cantidades que requieren y él y sus estudiantes llaman a los agricultores para ver quién puede proporcionar la mercancía. Se presentan con la cantidad necesaria de los productos en el lugar y tiempo convenido, los consumidores lo adquieren y el trato ya está hecho.

Las ventas directas se han hecho muy populares. Así se organizó una venta en Ketarini, al sur de Tesalónica, cuando el mes pasado se ofertaron 24 toneladas de patatas, que se vendieron en cuatro días, con 534 familias que se apuntaron previamente para adquirir el producto.

Hoy en día llega un camión aquí, y dos a otro municipio; mañana ya tenemos preparados cuatro camiones. Son 100 toneladas de patatas que llegan directamente del productor hasta el consumidor, sin que los intermediarios inflen los precios”, dijo Kamenides.

Este movimiento, dijo Elisabet Tsitsopoulou, una de las mujeres que hacía cola para comprar es “muy importante, ya que los sueldos son muy bajos y se espera que aún lo sean más, pero los precios son tan altos como siempre. Esto es mucho más barato, menos de la mitad del precio que en los comercios”.

Tsitsopoulou compró cinco bolsas de 25 kg de patatas para su familia y vecinos. “La otra ventaja es que se puede ver la calidad y de dónde es el producto. En los supermercados nunca puedes estar segura. Es una idea genial”, dijo ella.

Los productores están también encantados. Apostolos Kasapis dijo que el principal beneficio para él es que “me pagan al momento. Los beneficios no son muy altos, sólo un poco por encima del costo de producción, pero el dinero se recibe enseguida, lo cual con esta crisis es muy importante”.

Kasapis dijo que los compradores al por mayor a veces “tardan hasta un año en pagar a sus proveedores, y a veces incluso no pagan. Sólo en mi pueblo se les debe a los agricultores más de 500.000 euros. Así que nosotros, lo que más nos satisface de este sistema es que hemos recuperado nuestro poder sobre los intermediarios, que nos han estado apretando y se benefician de forma injusta de todo el mundo, desde hace muchos años”.

Las patatas, generalmente, se venden a unos 25-30 céntimos de euro el kg en la venta directa, de 5 a 10 céntimos por encima del precio de coste, y mucho más barato que los 60 a 70 céntimos que están pidiendo en los supermercados por un kg de patatas. Si tienen que vender los productos que tienen almacenados en graneros y almacenes, los agricultores a veces aceptan el precio de coste, lo cual incluso es un precio mejor que los 10 a 12 céntimos por kg que les ofrecen los mayoristas.

Alentados por el éxito del movimiento, que ha sido aceptado con entusiasmo por los alcaldes, Kamenides dijo que estaba trabajando en un esquema más amplio para unificar en cooperativas a los productores y a los consumidores.

Esto a la larga puede proporcionar un nuevo modelo económico para la compra y venta de alimentos esenciales, y varios economistas han sugerido que estos planes pueden de alguna manera romper el ciclo de crisis en el que el país parece haber caído.

Por el momento, sin embargo, el movimiento de la patatas es algo nuevo fruto de la inventiva griega, una forma de ayudarse unos a otros, después de 5 años de recesión continua, con un aumento del desempleo a cifras por encima del 21% y con más de la mitad de los jóvenes sin trabajo. Incluso el salario mínimo está a punto de ser recortado aún más, pasando de los 750 euros por mes a sólo 500 euros.

Pocos son inmunes a sus efectos. Un colega de Kamenides, profesor asociado de la Universidad, nos decía: “Mi salario era de unos 33.000 euros anuales, pasando el año pasado a los 22.000 euros, y encima pagando muchos más impuestos”. “Es un recorte muy grande, siendo todo más difícil, porque el presupuesto familiar se establece de distribuye en el tiempo. Así que si me puedo ahorrar 20 euros en dos sacos de patatas, creo que merece la pena”.

Fuente: maestro viejo

 

Introducción de cultivos transgénicos, ruina económica de apicultores

FELIPE CARRILLO PUERTO, Q.Roo.- El ingreso económico de dos mil 500 fabricantes se ve comprometido ante la entrada de cultivos alterados

Manuel Salazar/SIPSE
FELIPE CARRILLO PUERTO, Q.Roo.- Ante el riesgo potencial de que la autorización de cultivos de sorgo, soya o maíz transgénico represente la ruina económica para más de dos mil 500 productores de miel en el estado: el Sistema Producto Miel de Quintana Roo iniciará una serie de acercamientos y reuniones con dependencias federales y estatales, así como con los propios productores de aquellos granos para marcar un área de excepción ubicada muy lejos de las zonas con más alta producción del dulce.
Rubén Darío Parra Canto, presidente del Sistema Producto Miel en la entidad, explicó que no se trata de enfrentarse ni pelearse con los productores de maíz, sorgo y soya que desean trabajar esos variedades bajo nuevas modalidades sino que se busca llegar a una serie de acuerdos y convenios que a los agricultores les permitan obtener los volúmenes de granos que se han propuesto, pero sin afectar la producción de miel mediante contaminantes químicos que eventualmente se utilizan en ese tipo de cultivos, de lo contrario los ingresos anuales por le venta del producto estimados en más de 28 millones de pesos se verían amenazados.
«Nosotros entendemos que ellos, los agricultores, están en su trabajo y al igual que los productores de miel buscan obtener el mayor beneficio de sus cultivos, nosotros de las colmenas, lo que estamos iniciando es una serie de pláticas y negociaciones con argumentos técnicos y científicos que respalden nuestras peticiones, no se trata de un capricho ni solo la intención de mantenerlos lejos, sino que pretendemos proteger la economía de más de dos mil 500 familias que habitan en las comunidades rurales y que tienen en la producción de miel una fuente de ingreso segura cada año  para apuntalar su economía», adelantó el representante de los productores apícolas.
Destacó que hasta el momento los productores tanto de miel convencional como orgánica poseen un certificado avalado por organismos internacionales que respaldan la pureza e inocuidad del producto obtenido en Quintana Roo, «ello ha permitido que un promedio de ochocientas toneladas de miel, por cada temporada, ingresen a mercados internacionales ubicados generalmente en Alemania, Bélgica, Suiza y Estados Unidos, establecer superficies de cultivos transgénicos sea el que sea dentro de la zona en que se obtiene la mayor producción de miel en el estado y la península, representa una muerte económica casi segura para quienes nos dedicamos a esta actividad», concluyó el entrevistado.
Fuente: Sipse
 

El agua contaminada causa más muertos que cualquier guerra

Piense en toda el agua de desecho que sale de su casa desde que se levanta: el agua con jabón de la ducha, el de la cisterna tras orinar o defecar, el agua con detergente de la lavadora, el que además lleva la grasa de la vajilla… Multiplique por los miles de millones de hogares en el mundo. Añada el agua de cada comercio, fábrica o cultivo. ¿A dónde va?

En los países desarrollados, hay depuradoras que tratan la mayoría del agua de desecho antes de verterlo en ríos, lagos o mares. Pero en los países en vías de desarrollo, se calcula que el 90% de estas aguas se vierten directamente sin depurar. El problema es tal que cada año mueren más personas por enfermedades relacionadas con el agua contaminada que por cualquier forma de violencia, incluidas las guerras, según un informe de la ONU. Anualmente, fallecen 1,8 millones de niños menores de cinco años por esta causa, uno cada 20 segundos. Las víctimas de estas dolencias ocupan la mitad de las camas de los hospitales de todo el mundo.

En el Día Mundial del Agua, que se conmemora hoy, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, en sus siglas en inglés) alerta de que sin una actuación urgente para mejorar la gestión de estos residuos -dos millones de toneladas de desechos, que contaminan 2.000 millones de toneladas de agua diariamente-, la situación empeorará. Su impacto no afecta sólo a la salud de millones de personas, sobre todo de los más pobres. También golpea los ecosistemas marinos -245.000 kilómetros cuadrados de zonas marinas muertas, según la UNEP-, y el clima, por las emisiones de metano que contribuyen al calentamiento global.

Se estima que la población mundial actual, unas 6.000 millones de personas, superará los 9.000 millones en 2050, la mayoría concentradas en áreas urbanas de países en desarrollo, cuyas infraestructuras de saneamiento ya son inadecuadas. «Necesitamos ser más inteligentes sobre nuestra forma de gestionar las aguas residuales», dice Achim Steiner, director de UNEP, citado por la agencia Reuters. «Las aguas residuales matan a la gente, literalmente».

La solución no es fácil, pero puede también suponer una oportunidad de desarrollo. UNEP, en su informe Sick Water (Agua enferma), hace un llamamiento a los Gobiernos a emprender acciones urgentes con un «enfoque multisectorial», con una gestión basada en los ecosistemas y una visión a largo plazo, en la que la educación y la innovación juegan un papel fundamental. La gestión debe implicar al sector público y al privado, a escala local, nacional y transfronteriza, con soluciones «social y culturalmente apropiadas, así como económica y medioambientalmente viables en el futuro».

Las cifras del agua

− Cuatro millones de personas mueren cada año de enfermedades cuyo vector es el agua.

− En el mundo entero, más de 1.200 millones de personas carecen de abastecimiento de agua básico.

− En el mundo entero, el 41% de la población mundial, 2.700 millones de personas, tampoco tienen acceso a un saneamiento adecuado.

− Las mujeres de África y Asia tienen que recorrer a pie, de media, seis kilómetros al día para procurarse agua.

− El número de niños que murieron de diarrea en los 10 últimos años supera el número de muertos en todos los conflictos armados desde la II Guerra Mundial. Basta lavarse las manos con agua y jabón para que los casos de diarrea disminuyan un tercio.

− Las enfermedades relacionadas con la falta de higiene cuestan a los países en desarrollo 5.000 millones de días de trabajo por año.

− El uso que se hace del agua va en aumento. Los 6.000 millones de habitantes del planeta ya se han adueñado del 54% del agua dulce disponible en ríos, lagos y acuíferos subterráneos.

− Si el consumo de recursos hídricos per cápita sigue creciendo al ritmo actual, dentro de 25 años el hombre podría llegar a utilizar más del 90% del agua dulce disponible, dejando sólo un 10% por ciento para el resto de especies que pueblan el planeta.

− El 69% de la extracción anual de agua para uso humano se destina a la agricultura (principalmente para riego); la industria representa el 23% y el consumo doméstico (hogar, agua para beber, saneamiento) representa aproximadamente el 8%.

− Estos promedios mundiales varían mucho de una región a otra. En África, la agricultura se lleva el 88%, el consumo doméstico representa el 7% y la industria el 5%. En Europa, la mayor parte del agua se utiliza para la industria (el 54%), mientras que la agricultura representa el 33% y el consumo doméstico el 13%.

− La mitad de humedales del mundo han desaparecido. La mayoría han sido destruidos durante los últimos 50 años.

− Un ciudadano medio del mundo en desarrollo usa para lavar, beber y cocinar durante todo el día la misma cantidad de agua que un occidental cada vez que descarga la cisterna del inodoro.

− Se calcula que hoy se gastan cerca de 30.000 millones de euros anuales para atender las necesidades de agua potable y saneamiento en todo el mundo.

− Cada año se acumulan entre 300 millones y 500 millones toneladas de metales pesados, disolventes, lodos tóxicos y otros desechos contaminantes provenientes de la industria.

Fuentes: Cruz Roja Española, Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la

Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Banco Mundial, OMS, OPS y UNICEF.

Fuente: El Pais

 

La felicidad florece en las experiencias, no en las pertenencias

relacion entre dinero, pertenencias, y felicidad

A pesar de que seguramente el título de este artículo será considerado por muchos como una obviedad, lo cierto es que ya en la práctica la mayoría de las personas caemos en la adoración inconsciente de los objetos —el síndrome “I shop therefore I am”, “Compro, luego, existo”, en palabras de Bárbara Kruger.  Y cabe aclarar que no se trata de un masivo séquito de villanos deshumanizados, sino de un enorme porcentaje de la población que, entendiblemente, estamos expuestos a una tenaz agenda que busca fomentar a toda costa el consumo.

Nuestro mapa cultural, aquello que a fin de cuentas llamamos realidad, está formado por una compleja red de asociaciones que vamos tejiendo a lo largo de nuestras vidas. Se trata de una especie de cartografía multidimensional a partir de la cual, paradójicamente, vamos incluyendo “nuevas” unidades, las cuales ingresan a esta red atravesando el filtro que imponemos. En pocas palabras, somos prisioneros de este enramado de asociaciones que utilizamos para incluir o rechazar cualquier novedad en nuestras vidas. Y esta pincelada filosófica no es más que para describir el nivel dentro del cual el incentivo al consumo actúa: en la actualidad es difícil concebirnos, y concebir a la otredad, sin recurrir a asociaciones entre el ser y los objetos que le rodean. Este fenómeno repercute incluso en la sociología contemporánea, en las nuevas tribus, que están en muchas ocasiones definidas por las pertenencias materiales: eres Mac o eres Windows, estás más en el ánimo Nike o en el Vans, o tu personalidad tiende más hacia los Ray Ban que a los Oakley, etc.

Y ya en alguna ocasión, en un artículo titulado “El consumismo te esclaviza con la promesa de ser feliz”, reflexionamos sobre esta práctica comercial que impacta en los planos más profundos de la psique social y que, ligada a este modelo de asociación entre identidad y posesiones, nos ha convertido en lo que somos: consumidores insaciables. De hecho, para aquellos que poseen una “mayor” conciencia, el mercado ha encontrado la forma de satisfacerlos con líneas de productos sustentables o que son producidos bajo un esquema de fair trade, lo cual, como bien advierte el filósofo Slavoj Zizek, no es más que una estrategia comercial más.

Pero volviendo a este oasis escondido en la sombra al cual el consumo nos promete que algún día llegaremos, la felicidad ligada a la posesión de objetos materiales, existen estudios que han comprobado científicamente lo que muchos sabemos pero pocos practicamos: la felicidad tiene poco que ver con las pertenencias.

En enero pasado se publicó una investigación en el Journal of Personality and Social Psychology que  la vez aprovecha data de ocho estudios anteriores en los que se prueba que a mediano plazo, es decir después del característico high que puede provocarnos el adquirir algo,  la felicidad guarda una significativamente mayor relación con las experiencias que con las pertenencias. Curiosamente en el estudio, o al menos en el artículo que sobre el mismo se publicó en el diario Live Science, las dos variables se ligan al consumo, es decir, sugieren que gastar tu dinero con fines experienciales, desde salir de vacaciones hasta ir al cine o a un restaurante, aportarán más a tu felicidad que comprar, por ejemplo, un iPhone.

“Si estás tratando de comprar la felicidad, será mucho mejor que dirijas tu dinero hacia una isla tropical que a una nueva computadora”, nos dice Raechel Rettner, quien firma el artículo en Live Science. Pero más allá de que mi colega Rachel o los investigadores que participaron en el estudio, se hayan mantenido en el tablero de juego monetario, existe una razón fundamental para explicar por qué una experiencia es ampliamente más redituable para una sonrisa perenne que una pertenencia: la primera de ellas la juzgamos, comúnmente, en referencia a sí misma, mientras que la segunda, casi inevitablemente, la comparamos con otras cosas: aquellas que no tenemos.

Para continuar, y despegándonos del estudio y del artículo citados pero manteniendo la premisa de que la vivencia nos hace más felices que la propiedad, en terminos hegelianos podemos proceder a la síntesis de este binomio: hay miles de experiencias que no requieren de dinero. Sí, aunque muchos piensen que es casi imposible acceder a experiencias memorables sin usar unos cuantos billetes, lo cierto es que muchas de las vivencias más gratas que tenemos registradas, estoy seguro, no te han exigido un gasto monetario. De hecho, te invito a que hagas un recuento de tus memorias más preciadas y compruebes que buena parte de ellas no ocurrieron a costa de tu presupuesto.

Fuente: Pijama Surf